Juan José Castelli atraviesa una de las situaciones más críticas de las últimas décadas. El temporal que superó los 230 milímetros de lluvia dejó a la ciudad bajo agua, con el sistema de drenaje completamente colapsado, barrios anegados y miles de familias golpeadas por la emergencia.
En ese escenario adverso, la respuesta social comenzó a tejerse desde abajo. Con más de 100 familias evacuadas en distintos centros de contención, la asistencia se convirtió en una prioridad urgente. Escuelas y edificios públicos fueron acondicionados como refugios, mientras el avance del agua obligaba a suspender las clases y alterar por completo la rutina cotidiana.
Pero en medio de la crisis, la solidaridad empezó a marcar la diferencia. Instituciones, organizaciones y vecinos activaron campañas para recolectar alimentos, ropa y elementos esenciales, en un esfuerzo colectivo por contener a quienes más lo necesitan. La ayuda llega en forma de donaciones, manos que colaboran y redes comunitarias que se organizan frente a la emergencia.
El cuadro sigue siendo complejo. Muchas viviendas tienen agua en su interior y los barrios presentan anegamientos generalizados. A la par de la asistencia social, se despliega un operativo para intentar reducir el nivel del agua: una bomba de gran caudal enviada por el municipio de La Leonesa trabaja sobre la ruta nacional 95, mientras el Canal 1 funciona a plena capacidad.



