La pizza parece uno de los platos más sencillos de la cocina, pero cualquier pizzero experimentado sabe que una mínima variación puede cambiarlo todo. El queso, en particular, cumple un rol decisivo en el resultado final. Por eso volvió a llamar la atención una advertencia de Luigi Foria, maestro pizzero italiano, sobre el momento preciso en el que conviene incorporarlo a la preparación.
No alcanza con tener buena harina, una salsa correcta o una masa bien fermentada. También importa cómo se arma la pizza y, sobre todo, cuándo entra cada ingrediente.
En esa lógica, la mozzarella es uno de los productos más usados y, al mismo tiempo, uno de los que más errores arrastra en el horneado, sobre todo cuando se trabaja con variedades frescas o con quesos que liberan demasiada agua.
En muchas casas, la mozzarella se pone desde el primer momento, junto con la salsa o incluso antes de que la base haya tomado temperatura. El problema es que no todos los quesos responden igual al calor sostenido.
Por esta razón, el maestro pizzero Luigi Foria expresa: “La mozzarella se echa a la pizza cinco minutos antes de terminar la cocción«.
Cuando la mozzarella pasa demasiado tiempo en el horno, se seca, suelta agua, se dora de más o se vuelve elástica de una forma poco agradable. En lugar de fundirse con equilibrio, termina tapando la pizza o arruinando la relación entre masa, salsa y cobertura.
Por eso la idea de incorporarla en la parte final de la cocción tiene lógica técnica. Si entra más tarde, conserva mejor la humedad justa, funde sin llegar al exceso y acompaña mejor el resto de los sabores.

En especial con mozzarella fresca o más húmeda, el control del tiempo se vuelve decisivo. Los quesos frescos, como la mozzarella de búfala o la burrata, conviene agregarlos al final o después del horneado para evitar que humedezcan de más la pizza.
Ese criterio también ayuda a entender por qué no existe una sola regla para toda pizza italiana. No es lo mismo trabajar con mozzarella fresca, mozzarella de baja humedad o quesos rallados más secos. Algunas pizzas admiten el queso desde el arranque.
Otras, en cambio, mejoran claramente cuando la mozzarella entra casi al final. Los especialistas destacan que la mozzarella sigue siendo el queso principal para la pizza por su fundido y estirado, pero diferencia bastante entre variedades más secas y opciones más húmedas.
Por qué el momento de poner la mozzarella cambia tanto la textura de la pizza
La mozzarella se funde bien, se estira y da esa cobertura que muchos asocian de inmediato con una buena pizza. Pero también tiene un límite.
Si recibe calor de más, puede separarse, perder agua o formar una capa demasiado pesada sobre una base que todavía necesita secarse y afirmarse.

A diferencia de los hornos profesionales de pizza, que trabajan con temperaturas muy altas y tiempos de cocción muy cortos, en una cocina de casa la pizza suele pasar más minutos expuesta al calor.
Eso obliga a pensar mejor cuándo conviene sumar ingredientes delicados. Además, la la pizza napolitana depende de temperaturas muy altas para cocinar rápido sin secar de más la masa, algo que no siempre ocurre en hornos caseros.

