Tras la aprehensión de la madre del prófugo de la tobillera electrónica acusado de asesinar al custodio en la localidad de Isidro Casanova, partido de La Matanza, la justicia formalizó la imputación de la mujer por el delito de “encubrimiento agravado”: los investigadores sospechan que colaboró activamente en el ocultamiento del vehículo utilizado el día del crimen y en la fuga de su hijo.
Según informaron fuentes policiales, se trata de Celsa Aquino, de 61 años, madre de Arnaldo Andrés Aquino, quien tenía prisión domiciliaria en el momento en que atacaron a Mauro Molina para sustraerle la recaudación que tenía que trasladar a una entidad bancaria.
La pista de las cámaras
La investigación mediante cámaras de seguridad permitió reconstruir el recorrido de los asesinos. Los registros determinaron que el vehículo salió a las 11:19 de una vivienda en el barrio 22 de Enero, en Ciudad Evita, y regresó al mismo punto apenas media hora después donde, con el correr de las horas, hallaron la camioneta.
En un allanamiento de urgencia, los uniformados encontraron el vehículo, pero con cambios evidentes para intentar despistar: las llantas habían sido pintadas, le agregaron un barral y la carrocería había sido limpiada minuciosamente con agua y alcohol para borrar huellas.
De acuerdo a lo precisado, fue en esa misma vivienda donde los policías se encontraron con Aquino. La mujer no solo admitió tener conocimiento de lo que había sucedido, sino que aportó el dato de que su hijo estaba bajo un régimen de detención domiciliaria monitoreada.
El joven de 24 años tenía puesta la tobillera electrónica por una causa de agosto de 2021, cuando intentó asesinar a otro policía durante un asalto en la localidad de El Palomar. La causa por el crimen del custodio fue caratulada como “robo agravado por el uso de arma de fuego en concurso real con homicidio criminis causa”.
Quién era Mauro Molina
Molina tenía 42 años y vivía en zona sur del Conurbano. Formaba parte de la Policía de la Provincia de Buenos Aires y, como actividad extra, trabajaba de custodio. Durante uno de sus recorridos, fue sorprendido por delincuentes armados que lo balearon para sustraerle el dinero.
Su historia en las fuerzas de seguridad comenzó en la Academia de Unidad de Policía de Prevención Local Lomas de Zamora. Había egresado en diciembre de 2015 y, hasta el pasado martes, prestaba servicios en la Dirección de Investigación de Delitos Federales de la Superintendencia de Delitos Complejos y Crimen Organizado.
Según la reconstrucción que se hizo de la historia del agente, Molina había sido desafectado por participar de una marcha masiva en la que se reclamó mejoras salariales. Había vuelto a la fuerza provincial hacía pocos meses.
El hecho
El crimen de Molina ocurrió alrededor del mediodía en la intersección de la Ruta Nacional N° 3 y Guillermo Marconi. Los asaltantes llegaron en una Volkswagen Amarok y esperaron el momento en que una empleada de la pollería le acercara la recaudación para atacar: bloquearon la camioneta de Molina para que no pudiera escapar y lo abordaron.
La escena quedó registrada por cámaras de seguridad. Mediante el material fílmico se observa cómo los ladrones lo sacan de la cabina por el lado del conductor y lo tiran al piso. Uno de ellos le disparó en el pecho y después revisó su cuerpo para sacarle otras pertenencias.
Tras el ataque, los ladrones escaparon en la misma Amarok de apoyo en que circulaban y la abandonaron a las pocas cuadras para seguir la fuga en otro auto que los esperaba. La víctima fue trasladada de urgencia al Hospital Paroissien, pero no logró sobrevivir producto de la gravedad de las heridas.



