En una iniciativa que combina salud pública con reconocimiento cultural, la provincia de Misiones presentó la nueva gráfica alimentaria intercultural destinada a la población Mbya Guaraní, desarrollada a partir de un proceso participativo sin precedentes.

El lanzamiento se realizó en Posadas, en el auditorio “Tierra sin mal”, y se dio en el marco de la Semana de los Pueblos Originarios. La herramienta apunta a promover hábitos alimentarios saludables respetando las prácticas, saberes y alimentos propios de las comunidades indígenas.
El proyecto fue impulsado por el Ministerio de Salud Pública junto a equipos de Salud Indígena, con el acompañamiento de UNICEF en Argentina. Su desarrollo incluyó más de 800 entrevistas sobre consumo alimentario y la realización de 360 talleres participativos en territorio.
La investigadora a cargo, Jennifer Zimmermann, explicó que la iniciativa surgió al detectar que las guías alimentarias nacionales no lograban identificación en las comunidades Mbya. “Se construyó un concepto propio de alimentación saludable junto a la comunidad, con mensajes prácticos y culturalmente adecuados”, señaló.
Desde el área de Salud Indígena, Adrián Saldias destacó que el proceso se inició antes de la pandemia y contó con participación territorial amplia, incluyendo agentes sanitarios Mbya, equipos de nutrición y estudiantes de escuelas bilingües.
Por su parte, el subsecretario Danielo Román Silva remarcó que la gráfica “no es solo un material educativo, sino una herramienta para implementar políticas públicas con impacto directo en la comunidad”.
El enfoque intercultural no es menor: la propuesta busca fortalecer la soberanía alimentaria y el sentido de pertenencia, en un contexto de transición alimentaria que atraviesan muchas comunidades originarias.
Durante la jornada, la Cámara de Representantes de Misiones declaró de Interés Provincial la iniciativa. La distinción fue entregada por la diputada Lilian Tartaglino al equipo responsable del proyecto.
Más que una guía nutricional, la gráfica se posiciona como una política pública construida desde el territorio, donde las comunidades Mbya no solo fueron destinatarias, sino protagonistas del proceso.




