El filósofo y político romano, Lucio Anneo Séneca dejó frases que resisten al tiempo con una vigencia inédita. Una de ellas es: «Gran parte de la libertad consiste en tener un estómago moderado”. ¿Qué significa?
Figura del estoicismo en Roma, el intelectual centró su pensamiento en la ética, el control de las pasiones, la búsqueda de equilibrio y priorizar la razón.
La frase aparece en sus Cartas a Lucilio (Epistulae Morales ad Lucilium), donde desarrolla con frecuencia la idea de que la verdadera riqueza no depende de lo que se posee, sino de la capacidad de desear menos. Uno de los pasajes más citados es:
“Non qui parum habet, sed qui plus cupit, pauper est.” – (“No es pobre el que tiene poco, sino el que desea más”).
Y así también:
“Magna pars libertatis est bene moratus venter.” – (“Gran parte de la libertad consiste en tener un estómago moderado”).
«La mayor riqueza es contentarse con poco»: qué quiso decir Séneca
Como todo estoico romano, menos acartonado y más flexible que el estoicismo griego, Séneca basó su pensamiento en la dicotomía sobre el control. Lo que depende de nosotros o cómo reaccionamos ante lo que sucede, y aquello que se nos escapa, que ocurrirá más allá de lo que podamos hacer.
Esta falta de control no terminará en un grito desesperado, sino en el intento por buscar la felicidad en el accionar de uno, descartando las pasiones desenfrenadas. La felicidad está en poner la razón para esforzarnos en aceptar con serenidad lo que no controlamos.
Para la filosofía estoica no deberías esperar que te pase algo «bueno» para ser feliz, ya que la felicidad no es un destino en sí, sino la búsqueda de la excelencia moral (la virtud). En el caso de la frase, «contentarse con poco», se podría pensar como que las cosas materiales no son necesarios para una vida plena.

Entonces, la verdadera riqueza no radica en la acumulación de posesiones materiales, sino en tener pocas necesidades y estar satisfecho con lo que se tiene.
A pesar de sus dichos, en su momento Séneca fue tildado de «hipócrita» por ser uno de los hombres más ricos de Roma y codearse con la elite (fue maestro de Nerón, relación que luego terminó muy mal). Pero a pesar de ello, desde su estoicismo él siempre sostuvo que la riqueza no era un mal en sí mismo, pero que no debía dominar al hombre.
Para él, la verdadera libertad consistió en no ser esclavo de los propios deseos: si uno necesita poco para ser feliz, se vuelve invulnerable a los caprichos del destino o de la economía.

Llevado a nuestra vida de hoy, tan alejada del ritmo de aquella república romana, la reflexión de Séneca no invita a que seamos conformistas, sino que realmente hagamos el esfuerzo de poner el foco en lo importante.

