La semana pasada, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que la inflación de marzo fue de 3,4 por ciento, el dato más alto de los últimos dos años. Pero lo más preocupante es que la categoría de alimentos y bebidas impulsa el promedio y es la de más incidencia a nivel país.
En diálogo con Radio Universidad, el director de Defensa de Derechos de Usuarios y Consumidores (DEUCO), Pedro Bussetti, se refirió a la escalada de precios: “El reconocimiento del ministro de Economía, Luis Caputo, sobre la inflación indica que tenemos razón aquellos que decimos que las estadísticas de inflación están subestimadas o bien manipuladas”.
En esta línea, puso el foco en la necesidad de modificar la forma en que se miden los precios, ya que el sistema actual no termina siendo representativo de los gastos de los hogares: “La subestimación de la inflación se debe a que la metodología de medición sigue siendo la del 2004, basada en una canasta de pobreza antigua, que debe ser modificada”.
En este sentido, aseguró que “los gastos de las familias no son los mismos que en el 2004”, principalmente, por los niveles de ponderación de algunas de las categorías: “En el caso de los servicios públicos, tienen una menor repercusión en este indicador y en el promedio, pero son los que más aumentan”.
La escalada de la inflación lleva varios meses y, para algunos analistas, es muy probable que el dato mensual continúe en alrededor de tres por ciento. Con la cifra de marzo, la inflación llegó a diez meses consecutivos en aumento y, para no caer en la pobreza, una familia tipo necesitó 1.440.000 pesos.



