Luego del violento asalto a mano armada ocurrido en un almacén de Cerrito al 2500, Walter Lencinas, dueño del comercio, habló con Canal 8 y relató el fuerte impacto que dejó el episodio en las empleadas y en el funcionamiento diario del local. “Las chicas sufrieron un momento muy bravo”, resumió.
El comerciante explicó que los delincuentes ingresaron encapuchados y armados, amenazando directamente a quienes estaban atendiendo. “Continuamente cuando entraron, pidiéndole la plata, apuntándolas”, contó. Y remarcó que la frase utilizada por los asaltantes todavía sigue resonando entre las trabajadoras: “Dame la plata o las voy a matar”.
Según dijo, el principal problema ahora no es solo el robo en sí, sino el temor que dejó en el personal. “Hay empleadas que no quieren volver a trabajar después de vivir algo así”, señalaron durante la entrevista. Walter confirmó esa situación: “Sí, totalmente. Las chicas están muy afectadas, hoy no van a venir a trabajar”.
A pesar de eso, sostuvo que necesita seguir adelante con la actividad. “Y ahí vamos, peleándola, levantando la persiana de nuevo”, expresó. “Yo tengo compromisos para pagar y tengo que levantar la persiana y estar poniendo el pecho”, agregó.
Walter contó además que no es la primera vez que sufre un hecho de inseguridad. “Situación de robo ya tuvimos varias, muchas”, afirmó. Incluso explicó que ya habían padecido episodios violentos similares y que el tema forma parte de la conversación cotidiana en la zona. “Esto ya es una charla como decir buen día a la mañana”, lamentó.
En ese sentido, sostuvo que los relatos de robos forman parte de lo que escucha todos los días dentro del negocio. “Hoy me robaron esperando el colectivo, me entraron a mi casa, me robaron la bicicleta”, enumeró, al describir los comentarios que le hacen vecinos y clientes del barrio.
Respecto de posibles medidas de prevención, explicó que cerrar el local con rejas o atender por ventanilla no aparece como una solución viable. “Si yo pongo reja, vendería mucho menos de lo que uno vende”, planteó. Y agregó que tampoco puede sostener el costo de custodia privada durante toda la jornada. “Si pongo un custodia a la mañana, te vienen a robar a la tarde; si lo ponés a la tarde, te vienen a robar a la mañana”, señaló.
Sobre la presencia policial, Walter reconoció que en esta oportunidad recibió una respuesta rápida. “Las chicas me llamaron enseguida, llamé a la policía, vino rápido, me tomaron bien la denuncia”, dijo. Sin embargo, reclamó más prevención y patrullaje en la zona para evitar que los hechos se repitan.
“Me gustaría que los detengan, que no molesten más”, pidió sobre los autores del robo, y aseguró que cree que “no están muy lejos, son de acá del barrio”. También reclamó una presencia policial más sostenida: “Que pueda pasar el móvil seguido, eso sería muy bueno para que uno se sienta acompañado y esté trabajando un poco más tranquilo”.
Mientras tanto, el comercio volvió a abrir sus puertas, aunque bajo un clima marcado por el miedo y la incertidumbre. “Necesitamos continuar”, insistió Walter, al dejar en claro que el verdadero daño no fue solo material, sino también emocional para quienes estaban trabajando cuando ocurrió el asalto.

