La reciente corrección del oro estuvo vinculada en gran medida a la reactivación de las preocupaciones inflacionarias, debido a la restricción del flujo energético, y a las consiguientes expectativas de tasas de interés más elevadas. Por ello, es probable que estas expectativas sigan siendo el principal motor del sentimiento del mercado del oro. De todos modos, los inversores también están reajustando sus perspectivas de una Fed bajo la presidencia de Kevin Warsh, quien ha indicado una menor orientación al mercado, un balance más reducido y cambios en la estructura del banco central de EEUU.
Ahora bien, ¿cuál ha sido el balance del primer trimestre para el mercado mundial del metal amarillo? Según datos de Metals Focus, Refinitiv GFMS, y World Gold Council, la demanda total de oro incluyendo las operaciones extrabursátiles (OTC), fue un 2% superior a la del año anterior, alcanzando las 1.231 toneladas. Si bien se trata de un modesto crecimiento en los volúmenes, al combinarlo con la excepcional suba del precio del oro, dio lugar a un aumento del 74% en el valor de la demanda trimestral, hasta alcanzar la cifra récord de 193.000 millones de dólares.
Vale señalar que el leve aumento de la oferta de oro en el primer trimestre (un 2% interanual) se debió a un modesto crecimiento de la producción minera, junto con un repunte del 5% en el reciclaje. Actualmente, la demanda de inversión supera con creces la producción. Por otro lado, no debe soslayarse que la menor demanda de joyería, junto con el creciente interés de los inversores en el oro, ha modificado la composición de la demanda en los últimos años.
Otro hecho destacable del trimestre fue la demanda de lingotes y monedas, que alcanzó las 474 toneladas, lo que implica un crecimiento del 42%, siendo la segunda más alta demanda registrada en un trimestre. En tal sentido, fueron los inversores asiáticos los que lideraron la demanda, acaparando productos de inversión en oro. Además, estas compras globales de lingotes y de monedas como inversión lideraron la demanda total de oro.
Por otro lado, la compra de fondos ETF respaldados por oro continuó en el primer trimestre sumando 62 toneladas más, pero a un ritmo inferior al del primer trimestre de 2025, que fue muy sólido (+230 toneladas), tras las importantes salidas de capital de los fondos estadounidenses en marzo pasado. La demanda de ETF respaldados por oro estuvo dividida según las líneas regionales: los inversores en los mercados asiáticos continuaron invirtiendo en ETF de oro, mientras que los inversores occidentales retiraron su dinero más adelante en el trimestre.
En cuanto al mercado de joyería, en medio de precios del oro que alcanzaron máximos históricos, el volumen de demanda de joyas se mantuvo bajo presión cayendo 23% interanual, mientras que los niveles de gasto volvieron a aumentar un 31%, lo que indica que continúa existiendo un sentimiento positivo hacia la joyería de oro. O sea, por un lado, el volumen de la demanda de joyas de oro siguió disminuyendo, mientras que su valor se disparó dado que, en medio de precios récord, los consumidores aumentaron su gasto comprando cantidades menores de oro.
Por el lado de los bancos centrales hubo compras de oro por 244 toneladas (aumentaron 3% interanual) en términos netos en el primer trimestre, a pesar de un repunte visible en la actividad de venta durante ese período. De esta manera los bancos centrales continuaron aumentando sus reservas mundiales de oro, donde las compras superaron el repunte de las ventas durante el trimestre.
Mientras que la demanda de oro utilizado en tecnología aumentó un 1%, hasta alcanzar las 82 toneladas, impulsada en gran medida por el continuo crecimiento de la infraestructura de inteligencia artificial.
Todo ello se dio en un contexto donde el precio del oro LBMA estableció un nuevo récord trimestral promedio de 4.873 dólares la onza, y un precio máximo histórico de 5.405 dólares en enero, seguido de una notable corrección. Durante el primer trimestre, el precio del oro registró una rentabilidad del 6%.
¿Qué viene hacia adelante?
La elevada prima de riesgo geopolítico sigue siendo un factor clave en las perspectivas de los expertos para proyectar la demanda de oro en 2026. Para ellos, la geopolítica debería continuar impulsando la demanda de inversión dada la elevada inflación y los persistentes altos precios del metal, y también las compras de los bancos centrales, aunque podrían verse afectadas negativamente por tasas de interés elevadas a largo plazo. Mientras que el volumen de producción de joyería sigue bajo presión debido a los precios persistentemente altos, aunque las correcciones de precios ofrecen oportunidades de compra, por lo que es probable que el gasto se mantenga estable.

