
Desde ya, que no se le puede hacer cargo a Franco Colapinto del dato especialmente promovido por el periodismo televisivo a través del zócalo de cada pantalla, el domingo anterior, en ocasión de la espectacular exhibición automovilística que lo tuvo como unitario y rutilante protagonista, cobijado por una multitud exultante.
En el transcurso del espectáculo, aquellos medios mencionaron hasta el cansancio que “Franco es el primer argentino, en manejar un Fórmula 1 en la ciudad de Buenos Aires”. Nunca, como en esta ocasión, el mensaje de referencia trepaba al penoso marco de la inexactitud.
Hace 77 años, al menos dos próceres del automovilismo argentino -y no fueron los únicos- Juan Manuel Fangio y Oscar Alfredo Gálvez, casi transitaron con sus “máquinas voladoras” el mismo espacio que hizo suyo Colapinto hace apenas siete días.
El suceso, realmente el primero, data del 6 de febrero de 1949, cuando los históricos exponentes argentinos, se toparon nada menos que con la pléyade del automovilismo Fórmula 1 internacional, ocasión en que Oscar Gálvez, al comando de un Alfa Romeo 308, derrotó a los europeos bajo una lluvia torrencial, en igualdad mecánica relativa, y frente a una multitud. Bajo el acento de la parafernalia peronista, la prueba se denominó Gran Premio Eva Duarte de Perón, cubriendo un circuito callejero en los Bosques de Palermo, zona del Parque 3 de Febrero (Avenida Figueroa Alcorta, Lago de Regatas, etc.) El triunfo del inolvidable “Aguilucho” ha sido considerado una de las gestas fundacionales del automovilismo argentino.

Tres años más tarde se inauguraría el Autódromo de la Ciudad , bautizado “17 de Octubre”, después Oscar Gálvez y desde 2005 con el paradigma del par Oscar y Juan Gálvez.
No es otra la precisión en cuanto a quienes fueron los primeros en tomar la iniciativa de andar por las calles de Buenos Aires en un Fórmula 1, antes que el encumbrado joven Franco Colapinto.
Por otra parte, y siempre sobre el mismo tema, sorprende la referencia de hace 77 años en cuanto al andar de la Fórmula 1 por las calles de Buenos Aires, ya que gran parte de la residencia porteña de entonces, tuvo oportunidad de apostarse en dicho escenario abierto a partir de las cinco de la mañana, hora en que se iniciaban los ensayos, disfrutando gratuitamente del desplazamiento de Fangio, Gálvez, Jean-Pierre Wimille, Alberto Ascari, Luigi Villoresi, el corredor y abogado Giuseppe “Nino” Farina, el príncipe Bira, Reginall Parnell y otros argentinos como Clemar Bucci, Pascual Puópolo, Benedicto Campos y Adriano Malusardi.
Parece mentira, que a partir de aquella hazaña de Oscar Gálvez en Buenos Aires, después la verdadera paliza a los extranjeros se la propinara “a domicilio” Juan Manuel Fangio, instalando el asombro en el Viejo Mundo, desde la victoria inaugural del 3 de abril de 1949 en San Remo.





