Enrique Jardiel Poncela estrenó una obra de teatro al terminar la Guerra Civil titulada Los ladrones somos gente honrada, en que unos delincuentes se calificaban a sí mismos de honrados porque no pedían dinero y trabajaban duro, en lo que constituía un manual de truhanes más que un código ético. Ochenta y tantos años después, un empresario como Víctor de Aldama, implicado en casos de corrupción (caso Koldo y caso hidrocarburos), fue excarcelado al mes de entrar en la prisión a cambio de colaborar con la justicia.
]]>



