Iván Redondo ha construido toda su carrera política alrededor de una idea tan sencilla como audaz. Que las victorias más interesantes son las que nadie ve venir. Lo hizo con un entonces desconocido Xavier García Albiol en Badalona; con José Antonio Monago, al que transformó de dirigente casi anónimo en el “barón rojo” que conquistó Extremadura; con un Pedro Sánchez al que muchos daban por “desahuciado” en el PSOE; y, también con Salvador Illa, un ministro discreto que ha terminado presidiendo la Generalitat.
]]>



