
Barcelona
El gobierno del alcalde Jaume Collboni pretende que la vida cotidiana de lo vecinos del centro de Barcelona vuelva a ser normal en unos diez años. Y también que el resto de barceloneses se reconcilien con el que durante tantos años fue el corazón de su urbe. Desde la pandemia la desafección ciudadana se expandió más allá de la Rambla. Se trata de un objetivo ya declarado en varias ocasiones por el ejecutivo municipal. Sí, mucha gente tiene la impresión de que tanto para lo bueno y sobre todo como para lo malo lo que pasa aquí no pasa en el resto de la ciudad.
Porque ningún otro distrito de la ciudad tiene tan pocos árboles en sus calles y plazas como el de Ciutat Vella, en números absolutos y relativos. Y en verdad muy pocos rincones de la urbe soportan un uso tan intensivo del espacio público como el de estas latitudes. Ciutat Vella presenta los porcentajes de población extranjera más altos de la capital catalana, y también el mayor número de turistas y de visitantes ocasionales que vienen y van, las mayores desigualdades sociales y económicas, el parque de viviendas más envejecido, las rentas familiares más bajas…
Estos desequilibrios están deviniendo en los últimos meses en el principal argumento del gobierno del alcalde Collboni a la hora de dar a conocer sus planes de transformación. El contexto de hoy día es bien diferente a los de las grandes transformaciones urbanísticas del centro de la urbe de los años 80 y 90. Entonces, repiten en el Consistorio, Barcelona no era una ciudad global. Entonces, insisten, el centro no era un punto de encuentro del mundo entero. En pocos lugares se cruzan con tanta frecuencia los expats más adinerados con los trotamundos más marginados.
Los planes del gobierno municipal, sin embargo, aún se encuentran en ciernes. El ejecutivo socialista dedicó ya los dos primeros años del mandato a fraguar el Pacte de Ciutat Vella, a tratar de implicar a un par de centenares de entidades ciudadanas en este proceso de transformación. Algunas asociaciones, sin embargo, aún desconocen si sus aportaciones serán materializadas. Hasta ahora, buena parte de las iniciativas bien especificadas eran obras ya previstas. No esperen grandes obras, ni tampoco demoliciones espectaculares. Las intervenciones tendrán un carácter muy quirúrgico. El Pacte per Ciutat Vella está sirviendo principalmente para darles un sentido global, una interpretación. Entretanto los técnicos municipales aún trabajan en diversos planes destinados a mejorar la seguridad ciudadana, recuperar el comercio de proximidad, impulsar la rehabilitación de viviendas… y ya dibujaron sobre el callejero del distrito de Ciutat Vella los principales ejes a impulsar con el objetivo de transformar el centro de Barcelona. En estos momentos terminan de definir el motor de cada uno de ellos.

1
El eje Raval-Universitat-Mar.
Plaza Universitat, calle Joquín Costa, rambla del Raval y avenida Drassanes.
Aquí la idea es hacer de la avenida Drassanes una suerte de bulevar a fin de airear, prolongar y descongestionar la rambla del Raval y abrir este lado del barrio al mar. El Ayuntamiento pretende que revitalizar su uso vecinal impulsando equipamientos deportivos y educativos.

2
El eje paseo de Gràcia-Mar
Portal de l’Àngel y calles Bisbe, Ciutat y Regomir
Se trata del camino natural del decumanus romano y está llamado a articular el barrio Gòtic. El Consistorio planea relanzarlos impulsando sobre todo su vida cultural y comercial. Uno de los principales problemas de este barrio es la progresiva pérdida de comercios de proximidad y también históricos.

3
El eje Girona-Mar
Calle Méndez Núñez, plazas de Sant Pere y de Sant Agustí Vell, calles Tantarantana y Rec y plaza Pau Vila
El objetivo del impulso de este camino a través del barrio de Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera es del acercar el distrito del Eixample al mar, en tanto que el parque de la Ciutadella también funcionó históricamente como una barrera.

4
El eje de Joan de Borbó
Paseo Joan de Borbó
¿Por qué tantas personas insisten en caminar por la acera Besòs y tan pocos lo hacen por el lado Llobregat, a pesar de que allí disponen de mucho más espacio? Este espacio también es una vía de acceso al litoral y sus playas fundamental para toda la ciudad, y también juega un papel muy importante a la hora de descongestionar el barrio de la Barceloneta.

5
El eje parque de la Ciutadella
Paseos de Lluís Companys, de Picasso y de Circumval·lació
Los técnicos del Ayuntamiento entienden que el parque de la Ciutadella no juega el papel que le corresponde como zona verde de proximidad para los vecinos de los barrios que lo rodean, y ello se debe principalmente a que las calles que circundan el parque funcionan más bien como una frontera.

6
El eje de la Rambla
La Rambla
El paseo más visitado de toda Catalunya se encuentra en estos momentos inmerso en una profunda remodelación. Pero su transformación urbanística ha de ir acompañada de nuevas actividades que la potencien como un eje de carácter cultural. El Ayuntamiento espera que de esta manera los barceloneses se reconcilien con la Rambla.

7
El eje de la Via Laietana
Via Laietana
La conocida como la avenida más neoyorquina de la ciudad está recién remodelada. Las restricciones al tráfico privado están poniendo en cuestión su histórico papel como puerta de entrada desde el Eixample a los barrios de Ciutat Vella. El Ayuntamiento pretende impulsar su protagonismo como eje de instituciones y empresas.

Nacido en Salamanca en 1974. Licenciado en Sociología por la Universidad de Granada. Máster en Periodismo Les Hueras de la Universitat de Barcelona. Premio Josep Maria Huertas Clavería en 2008 por su obra Mudanzas . Desde el año 2000 escribe reportajes en La Vanguardia , en su mayor parte sobre el ámbito local.



