Entre expedientes judiciales, clases universitarias y audiencias, Agustín Zaninovich encontró otra manera de reconstruir la memoria: la literatura. El abogado y docente bonaerense acaba de presentar en la 50° edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires su segunda novela, Insilio, los gritos del silencio, una obra inspirada en testimonios reales atravesados por las heridas de la última dictadura militar.
Nacido en San Cristóbal y actualmente radicado en Bernal, Zaninovich tiene 40 años y una carrera ligada al derecho civil y familiar. Pero detrás de la formalidad de los tribunales existe una obsesión personal por las historias humanas. Historias que muchas veces llegan a su estudio jurídico en forma de confesiones, silencios o recuerdos imposibles de olvidar.
“Pienso que lo novelado es una forma distinta de entrar para quienes quizás no llevan esta historia en la sangre o en la familia”, explica el autor.
El “insilio”: sobrevivir dentro del miedo
En Insilio, los gritos del silencio, Zaninovich aborda una dimensión menos explorada de la dictadura: la de quienes no pudieron exiliarse y quedaron atrapados en un país gobernado por el miedo, la censura y el silencio.
La novela reconstruye la historia de Zunilda Quatrin y su nieta Ángela mediante cartas, relatos íntimos y memorias fragmentadas. Con prólogo de Carlos Kunkel, el libro pone el foco en el concepto de “insilio”, entendido como el exilio interno de quienes sobrevivieron dentro del país sin posibilidades de escapar.
“A diferencia del exiliado, que encontraba refugio en otro lugar, el insiliado se convertía en un nómade dentro de su propia tierra”, sostiene el escritor.
La obra también incluye una participación de Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, quien aporta una carta dirigida a uno de los personajes centrales.
Lejos de la reconstrucción histórica tradicional, Zaninovich apuesta por una narrativa emocional enfocada en las marcas psicológicas y afectivas que aún persisten décadas después.
La clienta que inspiró su primera novela

Antes de Insilio, el abogado publicó 30 años después… Mi primer caso: Eliana, una novela corta basada en una experiencia real ocurrida apenas una semana después de abrir su estudio jurídico en Florencio Varela.
La historia comenzó con la llegada de una mujer que quería divorciarse de un hombre con el que había estado casada menos de 24 horas y al que no veía hacía tres décadas.
Todo parecía rutinario hasta que el joven abogado pidió la documentación necesaria para iniciar el trámite.
“Ese es el problema, doctor. No sé dónde está”, respondió la mujer.
Esa frase terminó convirtiéndose en el punto de partida de una novela atravesada por el abandono, la violencia, el abuso y las consecuencias humanas de la dictadura militar.
Derecho, docencia y una historia personal de superación
Además de ejercer la abogacía, Zaninovich desarrolló una intensa actividad académica como docente y coordinador universitario. Se graduó en Derecho en la UBA, realizó estudios en Filosofía y también se especializó en estudios electorales.
Pero su vida atravesó un giro inesperado en diciembre de 2020, pocos meses después del nacimiento de su hija Emma, cuando recibió un diagnóstico de linfoma.
Tras un año de tratamiento, logró superar el cáncer y entrar en remisión completa.

“Mi hija es mi sostén y mi prioridad”, asegura el escritor, que hoy divide su tiempo entre la literatura, el derecho, la docencia y la crianza.
Mientras continúa presentando sus libros y firmando ejemplares en distintos espacios culturales, Agustín Zaninovich sigue construyendo un puente singular entre la memoria, la justicia y la ficción.
Contacto / Prensa
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Prensa y comunicación: Juan Ignacio Penlowskyj



