Byung-Chul Han, conocido por sus análisis de la sociedad moderna, sostiene que llenarse de tareas puede ser perjudicial.
El pensador argumenta que las personas no son libres con la hiperactividad, sino más bien lo contrario.
Esta idea del filósofo es desarrollada en su obra principal, donde también propone soluciones para revertir la situación.
La hiperactividad puede ser una forma de encierro
Byung-Chul Han nació en Corea del Sur, pero a sus 22 años se mudó a Alemania, donde reside actualmente, para seguir Literatura y Teología y luego doctorarse en Filosofía.
Allí, mientras se desempeñaba como docente, escribió más de 30 libros, que, en su mayoría, giran en torno a una misma preocupación: cómo funciona el poder y la vida en el mundo actual.

En 2010, publicó La sociedad del cansancio, obra que fue un éxito y que lo volvió aún más famoso.
Una de las ideas básicas de la filosofía de Byung-Chul Han es que, bajo una apariencia de libertad, las personas se autoexplotan, y una de las consecuencias directas de este fenómeno es un mayor estrés.
Han hace referencia a que la sociedad actual vive en una «falsa libertad», pues escoge libremente qué consumir, qué mirar y hasta, en ocasiones, de qué trabajar, pero que en realidad se encuentra sometida a sus propias elecciones.
El razonamiento del filósofo es que las cosas y actividades siguen una lógica que ejerce coerción sobre las personas, lo que las vuelve adictivas. Esto funciona gracias a que utilizan sistemas de «premios» inmediatos, que generan una sensación de felicidad aparente. Los likes en las redes sociales y la recompensa por productividad en el trabajo constituyen los ejemplos más gráficos.
Por tanto, los individuos transitan la vida aferrados a estas adicciones, inclusive intercalando entre varias de ellas. El problema de esta dinámica es que no suele hacer feliz a las personas.
Cuando no se descansa, no se obtienen los resultados esperados y/o no se posee acceso a las actividades, aparecen el agotamiento, la frustración y la tristeza.
Para el filósofo surcoreano-alemán, estar ocupado no siempre es sinónimo de vivir mejor. De hecho, piensa que la hiperactividad puede ser una forma de encierro. «Es una ilusión pensar que cuanto más activo uno se vuelva, más libre es», sostiene en La sociedad del cansancio.
Cómo evitar la pasividad en la actividad
El coreano no va contra la actividad en sí misma. Lo que cuestiona es la idea de que una vida más llena de tareas, objetivos y productividad equivale automáticamente a una vida más libre.
En este sentido, argumenta que esta creencia está tan arraigada en la sociedad que muchas personas interpretan al descanso como pérdida de tiempo, debilidad o falta de ambición, cuando en realidad la pausa puede ser justo lo que permite decidir mejor.

Según Han, no se trata de no hacer nada por simple pasividad, sino de recuperar un tiempo que no esté siempre sometido al rendimiento.
La diferencia es importante. Una persona puede estar ocupada todo el día y, aun así, moverse por inercia. Puede encadenar tareas, reuniones, correos y mensajes sin tomar distancia real sobre lo que está haciendo.
Así, la actividad permanente puede volverse paradójicamente pasiva. La persona actúa mucho, pero decide poco.
Por eso, de acuerdo con el pensamiento de Han, no basta con tomarse la vida con más calma: es necesario crear espacios donde el rendimiento no sea un objetivo.

