Segundo encuentro de debate y organización. ¿Qué hacemos frente a la crisis de Salud Mental?

La salud y la educación pública siempre son un blanco de ataque de los gobiernos que ajustan. Durante el gobierno de Milei este ataque se ha intensificado con el ahogamiento presupuestario en las universidades, con los salarios planchados y pulverizados que llevan al pluriempleo, la inflación, con el vaciamiento en los hospitales, los despidos en masa como en el Hospital Bonaparte.

También los cierres de las residencias interdisciplinarias en salud mental, de los dispositivos comunitarios y el reciente ataque a la Ley Nacional de Salud Mental, que muestran que el desmantelamiento no responde solo al desfinanciamiento, sino también a una disputa política e ideológica, una “batalla cultural”, sobre qué entendemos por salud mental y qué modelos de abordaje y atención se fortalecen.

Lo que fragmentan por arriba, lo unimos por abajo

Frente a la crisis existente de la salud mental (que se expresa, entre otros aspectos, en los padecimientos de la población, en las amenazas a tiroteos en las escuelas y en la dificultad de acceso a atención en salud mental) y el ajuste por parte del Gobierno, la comunidad psi –estudiantes, trabajadores de la salud mental, docentes, familias y usuarios– nos encontramos con un problema central: la fragmentación.

El no tener espacios colectivos donde unificarnos, donde podamos debatir las causas de esta crisis, son un límite para abordarla. En el primer encuentro cuestionamos que las teorías que estudiamos no dan respuesta a los “nuevos síntomas de la época”, entonces ¿son suficientes las herramientas teóricas y prácticas de nuestra formación? ¿ o es necesario cuestionarlas e incorporar nuevas? ¿Cómo podemos transformar el estado actual de las cosas?

Esta ausencia de espacios colectivos incluye la individualización de la práctica clínica y también la encontramos en cada universidad y lugar de trabajo gracias a las conducciones de los mismos, que a su vez son un límite para construir materialmente una fuerza que enfrente el ajuste, los despidos y avance que pretende hacer el Gobierno sobre derechos conquistados como la Ley Nacional de Salud Mental y las condiciones de vida de la clase trabajadora.

Hoy en día los estudiantes y los trabajadores de la salud mental nos encontramos con el problema de que nuestras herramientas de organización –sindicatos y centros de estudiantes– están dirigidas por fuerzas políticas (radicales y peronistas) que vienen siendo cómplices del plan del Gobierno. Son esas mismas fuerzas las que le dan “gobernabilidad” votándole todo en el Congreso. Es por eso que nos fragmentan en nuestros lugares de estudio, de trabajo, sin generar espacios de debate y le ponen un freno a la organización colectiva, ya que su estrategia política es la espera pasiva hasta el 2027, año electoral.

Es por todo eso que ponemos en pie este espacio. Como dijo en el encuentro un trabajador del Hospital Bonaparte, símbolo de resistencia y organización frente al gobierno de Milei, “lo colectivo empodera”. Ese Hospital es un ejemplo de organización desde abajo contra el desfinanciamiento: mientras los sindicatos querían fragmentar a los trabajadores haciendo asambleas solo con sus afiliados, los trabajadores desde abajo les impusieron asambleas unificadas, junto a vecinos, usuarios, familias, organizaciones sociales y políticas. Construyendo un plan de lucha colectivo, donde los estudiantes fuimos parte. Además tomamos su ejemplo como propio, de tal forma que nos impulsó a construir nuestras propias asambleas, clases públicas y tomar la facultad como medidas de lucha para defender la educación. Es por eso que queremos recuperar los sindicatos y los centros de estudiantes: para que sean una herramienta colectiva y no de fragmentación.

La crisis de salud mental no es un problema individual

Debatimos que la crisis de salud mental no puede separarse de las condiciones sociales, económicas y políticas. Y más aún cuando el Gobierno sigue aplicando el ajuste en el área donde el Ministerio de Economía anunció un recorte de $63.021 millones en salud, implicando un ajuste de 120 millones en salud mental y consumos problemáticos, 900 millones en salud sexual y reproductiva, entre otros. De hecho, un reciente estudio mostró que el 83% de la población encuestada afirma que la situación económica afecta la salud mental, siendo un factor organizador del malestar subjetivo.

“El capitalismo te enferma y luego te cura con sus respuestas mercantilizantes” mencionó una estudiante de psicología. Abriendo el debate de que existe una patologización de la vida cotidiana, donde muchas veces se diagnostican como trastornos puramente individuales problemas que tienen sus raíces en lo social y en lo político, y luego se expresan singularmente: el deterioro de las condiciones materiales de existencia, la violencia social, que por ejemplo vimos recientemente con la militarización de los barrios de la mano de Jorge Macri, la precarización y el desmantelamiento de dispositivos comunitarios impactan directamente sobre la salud mental a mano de los recortes del acceso a dispositivos de salud mental y la medicalización, la concepción puramente individual y orgánica de las problemáticas, a medida del negocio farmacéutico y de la normalización disciplinante de las conductas.

Ejemplo de esto es la situación vivida en las escuelas y las amenazas de tiroteo, donde frente a este emergente se buscan salidas punitivistas que responsabilizan a lxs pibxs: si la responsabilidad es individual, la salida por lo tanto también es individual, sin pensar en las condiciones materiales y sociales que producen esas subjetividades en las infancias y adolescencias. Es necesario preguntarse qué vida están teniendo hoy lxs pibxs y sus familias, en qué condiciones se encuentran las escuelas, cómo se aborda la salud mental en ellas cuando hay un solo profesional para cientos de alumnxs. Además de la ausencia de equipos interdisciplinarios para abordar estas situaciones.

Frente a esto abrimos preguntas: ¿cómo pensar hoy la subjetividad y la salud mental? ¿De qué manera el capitalismo moldea nuestras formas de padecer? ¿Qué lugar tiene el patriarcado, la violencia estatal, la pobreza y la precarización de la vida en los padecimientos actuales? ¿Qué responsabilidad tienen los gobiernos, las burocracias sindicales y estudiantiles, el poder económico y quienes deciden sobre nuestra formación y práctica?

Nos proponemos cuestionar las concepciones teóricas dominantes en salud mental, cuáles tienen lugar en la Facultad y que forman a los profesionales psi (y cuáles no tienen lugar); ya que, al no haber espacios de debates colectivos, al no existir realmente la libertad de cátedra y al modificar los planes de estudio autoridades universitarias de manera inconsulta siguiendo sus propios intereses, creando posgrados pagos, etc., existe una naturalización de las miradas que explican la salud mental, la subjetividad y el padecimiento, reduciendolas a cuestiones “estructurales” meramente lingüísticas, individuales, o, desde la mirada opuesta, también individuales pero puramente biológicas, dejando de lado los factores históricos, sociales, culturales y materiales. Queremos recuperar una mirada crítica de las actuales corrientes que se estudian, que supere el dualismo mente-cuerpo, que historice la subjetividad, que no caiga en reduccionismos, que no sea heteropatriarcal y que tenga una mirada social respecto a la salud.

En ese camino es crucial recuperar debates teóricos e ideológicos que este régimen universitario antidemocrático clausura, como el del rol de las y los psicólogos en la crítica social, el papel la explotación capitalista, la opresión patriarcal y neocolonial en la producción de padecimientos subjetivos o de la mercantilización en la producción de conocimientos o incluso en la destrucción del planeta. Así como autores y obras de la tradición marxista que aportan herramientas clave en este sentido y hoy tienen muy poco o ningún lugar.

¿Qué se pone en juego en el ataque a la Ley Nacional de Salud Mental?

El ataque no es solo desfinanciamiento, es político e ideológico. Su fin es retrotraer un modelo de salud mental basado en los derechos humanos y la desmanicomialización, para fortalecer el modelo médico hegemónico dando lugar al avance de respuestas mercantilizadas, manicomiales, ligadas a la industria farmacéutica y la medicina privada.

Mientras tanto, en las universidades se busca formar profesionales a imagen y semejanza de los intereses del mercado, que no cuestionen la sociedad de clases. Esto se ve reflejado en la modificación del plan de estudios que las autoridades radicales de la facultad de psicología llevan adelante de manera inconsulta, cerrando cátedras con perspectiva comunitaria y fortaleciendo una formación alrededor de las neurociencias ¿Será por eso que la Facultad de Psicología de la UBA no se pronunció aún repudiando la modificación de la Ley Nacional de Salud Mental? ¿Será por eso que el Centro de Estudiantes de nuestra facultad, conducido por el radicalismo (EDI), también se llamó al silencio? ¿Será que las autoridades y el CEP están a favor de su modificación que implica una quita de derechos que conquistamos colectivamente?

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El ataque a la salud y a la salud mental es un hecho y no lo podemos dejar pasar. Los sindicatos de salud no han estado a la altura de enfrentar los recortes en estas áreas y se oponen al método asambleario y la lucha construida desde abajo, sin convocar a ningún plan de lucha serio frente a la situación crítica que hay en la salud pública. Los sindicatos de salud se han encargado de pactar paritarias a la baja, de dejar pasar los despidos en el Hospital Posadas y las persecuciones en el Garrahan. Ni hablar del nulo rol que jugaron frente al intento de cierre del Hospital Bonaparte que se logró frenar con la autoorganización.

Este miércoles 20 de mayo salimos a las calles en defensa de la salud pública, pero no lo haremos de la mano de quienes negocian con el gobierno y dejan pasar el ajuste. Esta movilización la impulsan sectores del peronismo de las provincias y municipios, nucleados en el “Foro por el Derecho a la Salud” un espacio que se articula con el Gobierno de PBA y Kicillof, que además de aplicar el ajuste provincial y pactar paritarias a la baja, llaman a una movilización desde arriba sin convocar a asambleas. Por eso nos movilizaremos de manera independiente contra el ajuste del gobierno, de los gobernadores y del FMI.

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La Salud Mental, una cuestión de clase

A lo largo del encuentro apareció una conclusión común: la salud mental es una cuestión de clase. Y el Estado no actúa como un árbitro neutral, sino defendiendo intereses económicos concretos, mientras se deterioran las condiciones de vida de las mayorías trabajadoras.

Por eso, el debate no quedó solo en el plano académico o profesional. Sino que,

queremos construir un programa de salud y de salud mental que aborde y de respuesta a los intereses de la clase trabajadora, ligado a una alternativa política propia de nuestra clase

. Que sea el programa político del partido de la nueva clase trabajadora, que llamó a construir Myriam Bregman en el reciente acto en Ferro.

Esta perspectiva de organización y de lucha para enfrentar al gobierno, poniendo por delante nuestros propios intereses como clase, la estamos impulsando en distintos espacios y sectores: desde el feminismo, estatales, estudiantes, docentes, etc. Buscamos crear comités y comunidades donde podamos debatir nuestras problemáticas, organizarnos colectivamente y construir una alternativa propia de nuestra clase.

Compartimos las resoluciones de la reunión. Vos podes ser parte de este proyecto colectivo

 Crear una comunidad de Whatsapp donde estemos todxs y funcionen grupos por comisiones.
 Impulsar el Observatorio de Salud Mental y Condiciones de trabajo. Crear un grupo dentro de la comunidad para organizar las reuniones y funcionamiento.
 Crear un grupo de estudio, donde estudiemos la obra de Vigotski y otras corrientes teóricas.
 Crear redes sociales de nuestra comunidad, para que toda la comunidad psi se entere del espacio que estamos poniendo en pie.
 Realizar una charla debate en la Facultad de Psicología junto a los trabajadores del Hospital Bonaparte.
 ⁠Ir a las escuelas a dar charlas sobre Salud Mental. Este jueves 21 de Mayo primera charla en la Escuela Técnica N° 06 – Fernando Fader.
 ⁠Participar de la marcha de salud este 20 de Mayo. En un polo independiente: ni con Milei, ni con los gobernadores, seamos miles en un polo independiente para defender la salud pública.

Redacción

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