El cruce entre el reciclaje industrial, la cultura pop automotriz y el diseño de autor generó un fenómeno emergente que empieza a ganar terreno en el circuito urbano contemporáneo. En el epicentro de esta tendencia se encuentra Custom Jarmar, un proyecto nacido en Virreyes, partido de San Fernando, que transforma las trompas originales de los míticos Fiat 600 en sillones artesanales de alta gama.
Lo que comenzó como un experimento autodidacta en la mente de Jonatan Ramírez (37) logró captar la atención de coleccionistas, gastronómicos y productores de arte. Detrás del brillo de la pintura automotriz y la nostalgia fierrera, se esconde una compleja trama de herencia técnica y superación que redefine el valor de los oficios tradicionales.

El ADN de la carpintería naval aplicada al diseño
El principal elemento diferenciador de Custom Jarmar radica en su técnica de manufactura. Ramírez, cuarto de seis hermanos de un hogar humilde de la capital nacional de la náutica, dejó la escuela secundaria temprano para trabajar. Aprendió carpintería naval de la única forma en que se aprenden los oficios que importan: mirando en silencio en los astilleros bonaerenses, limpiando cubiertas en Tandanor y trabajando para figuras históricas de la ebanistería local como el legendario Juan José Raponi.
La aplicación de resinas especiales, materiales nobles y la manipulación de la fibra de vidrio con estándares de resistencia náutica otorgan a estos sillones una durabilidad estructural y un acabado estético pulido que los distancia por completo de los muebles reciclados convencionales.

El «Fitito» como objeto de culto
El uso del Fiat 600 no es casual. El vehículo representa un hito en la memoria emotiva e industrial de la región. Al descontextualizar el frente y la estructura del auto para convertirlo en un objeto de living de una o dos plazas, la marca opera sobre la nostalgia y el coleccionismo. El resultado es una pieza de arte pop funcional que cotiza al alza en nichos específicos de consumo.

De Virreyes a las luces de la calle Corrientes
La validación del proyecto llegó a través de su inserción en el circuito comercial y artístico. Actualmente, las piezas son demandadas por:
- Cervecerías artesanales y pizzerías temáticas que buscan identidad visual.
- Estudios de tatuajes y salones de estética urbana en la Ciudad de Buenos Aires.
- Productoras teatrales de primer nivel, como la reciente incorporación de uno de sus sillones en las funciones de prensa de la obra «Pretty Woman» en el Teatro Astral, protagonizada por Florencia Peña y Juan Ingaramo.

El misticismo de la entrega a ciegas
Un rasgo crítico del modelo de negocios y de la experiencia de usuario de Custom Jarmar es el factor sorpresa basado en la confianza absoluta. Ramírez implementó una metodología estricta: el comprador no puede ver el mueble terminado durante el proceso de fabricación.
La obra viaja completamente cubierta en lona hasta el living o local del cliente y se devela recién en el destino final. El creador registra ese instante exacto frente a las cámaras; un choque entre la expectativa y la contundencia física de la pieza que refuerza el concepto de obra de arte por sobre el de mobiliario fabricado en serie.

El valor del oficio en la era digital
La historia detrás de la firma —marcada por la cultura del esfuerzo, el aprendizaje empírico y un consejo clave que Raponi le dejó a Jonatan antes de morir: «Uno tiene que hacer lo que le gusta y ser apasionado»— demuestra que el conocimiento técnico tradicional, combinado con una narrativa potente y el alcance de las plataformas digitales, es capaz de disputar un lugar de liderazgo en el diseño de interiores contemporáneo de la región.
Cómo conseguir una pieza de Custom Jarmar
Para conocer el catálogo de modelos de una y dos plazas, consultar cotizaciones de proyectos personalizados o seguir de cerca el proceso de restauración artesanal de estas piezas de colección, los canales oficiales de comunicación son:
- Instagram Comercial: @customjarmar
- Instagram del Creador: @jonatanramirez2205



