Esto es información, o algo así: Ariel Rot le mandó a su hermana, la actriz Cecilia Roth, un casete mostrándole lo que estaban haciendo con un grupo nuevo llamado Los Rodríguez. Él en Madrid, ella en Buenos Aires. Por esos días, Fito -que es Páez- se encargaba de producir Algo mejor, tercer álbum de estudio como solista de Fabiana Cantilo. Fito agarró el casete de Cecilia y se lo mostró a Fabiana. Todavía hoy ella dice que eligió Mi enfermedad, mientras Fito es también de apropiarse del ineludible acierto.
Mi enfermedad es el tema 7 o, en versión LP, el primero del lado B de Algo mejor. Buena suerte, el álbum debut de Los Rodríguez, en tanto, había sido editado por un sello español casi marginal, que en pleno lanzamiento ya había presentado la quiebra. Mi enfermedad es el tema 4 del álbum debut.
Los discos, el de Cantilo y el de Los Rodríguez, son de 1991. Todo esto lo estamos hablando con el propio Ariel Rot que, mientras, nos anuncia su próximo show en Niceto Club, el jueves 28 de mayo.
Pero estábamos en lo de la misma canción cantada de manera paralela por dos artistas distintos. Algo como esto sería imposible, casi absurdo, hoy en día: el mismo hit hecho simultáneamente por dos personas, argentinas ambas, grabado en dos discos diferentes. Una cosa es el cover o la remake cinematográfica. ¿Pero cómo se llamaría esa coincidencia industrial, ese lanzamiento en espejo?
Una voz en el teléfono
Ariel Rot tiene 66 años metidos en una inexplicable cara de nene. Es el rockero que no envejece nunca y dejará un cadáver exquisito. Mi enfermedad sale simultáneamente acá y en España, pero Maradona -y casi todos- llegamos a creer que era un tema buenísimo de Fabiana Cantilo.

“En España, el primer disco de Los Rodríguez es un disco de culto», aclara Rot. «Un disco muy querido, pero pasó inadvertido casi por completo. Los Rodríguez, en ese momento, pasaban inadvertidos. Eran de un círculo de colegas y un nicho. Vos decías Fito… A Fito lo conocí por teléfono. Yo estaba en Madrid y él estaba en Buenos Aires. Fito quería ir a tocar a España. Los Rodríguez estábamos remando, no teníamos mucha actividad y entonces él me pide si Los Rodríguez podía ser su banda de acompañamiento. Le dije sí, por supuesto, hablo con los chicos, pero sí. Era la época del álbum Tercer Mundo. Vino a Madrid y armamos una banda que eran Los Rodríguez, pero con Andrés al bajo porque, claro, Fito tocaba los teclados. Estuvimos un mes ensayando todos los días con Fito para hacer un solo concierto. ¡Nos aprendimos todo el repertorio sólo para un show!”.
-¿Toca bien el bajo Andrés?
-Muy bien. El bajo nos gusta a todos y a mí me gustan los bajistas que en realidad son guitarristas. Hay varios discos de los Stones, no sé si sabrás, donde el bajo está tocado por Keith Richards.

La larga presencia de Rot
Un muchacho porteño llamado Ariel Rot, que había formado parte del grupo Tequila, residente en Madrid, vuelve a Buenos Aires con el gobierno de Raúl Alfonsín y, tras una breve incursión solista, se apunta para la primera banda solista del Calamaro post Abuelos de la Nada. Rot tenía un aire a Billy Idol y algunos lo conocían por la canción Debajo del puente, un tema que rotaba bastante en la Rock&Pop.
Para los más informados, Rot era un ex Tequila. Para el resto, uno que tocaba la guitarra con Calamaro. A fines de los ’80, el autor de Mil horas -esto está documentado- podía llegar a actuar a la gorra en un boliche de Palermo Viejo. Su banda solista no terminaba de arrancar.
Calamaro había empezado su carrera propia en 1984, pero tuvo un regreso grupal con Los Rodríguez. Esto ocurrió luego de cuatro álbumes donde Rot participó tocando y produciendo, por ejemplo, Nadie sale vivo de aquí, el último y hermoso disco de Calamaro pre España.
Rot: “Los Rodríguez era algo que ya estábamos creando en Buenos Aires con Andrés durante la grabación de Por mirarte (1988) y Nadie sale vivo de aquí (1989), pero se terminó de instrumentar en España”.

Un buen día nos enteramos que Calamaro vivía en Madrid y que seguía trabajando con su amigo Ariel Rot. Las reglas, sin embargo, habían cambiado un poco: allá el conocido, por la experiencia de Tequila, era Rot, así que Andrés iba a tener que posponer su deseo unimembre. Eso fueron Los Rodríguez. Dicho de otro modo, la base hispanoporteña, el borrador de la consagración, estaba en Buenos Aires.
Efecto tequila
“Yo no lo plantearía de esa manera -nos corrige Ariel-. Llevábamos tocando con Andrés desde hacía cuatro años, escuchábamos la misma música, leíamos los mismos libros, nos reíamos de los mismos chistes. La banda era de Andrés, pero yo firmaba como productor y hay temas míos. Cartas sin marcar es mío, después Andrés le puso el estribillo. Música mía y letra Calamaro-Rot. Éramos muy colegas».
Rot le aportó a Los Rodríguez algunos hits, como La milonga del marinero y el capitán, Mucho mejor (Hace calor) y Me estás atrapando otra vez, entre otros.
«No era una cuestión de jerarquías –sigue-. Yo había decidido volverme a España porque acá estábamos totalmente atascados y pese a haber hecho dos discos increíbles con Andrés, la banda no arrancaba. Eso se sumó a la hiperinflación, a que no se hacían discos, a que no te contrataban. En un viaje que tuve que hacer a España en 1990 por un tema de papeles, vi que allá había una escena musical muy rica. Los grupos ganaban mucho dinero, había muchas bandas, ahí ya tenían instrumentos inalámbricos… Llegué, me reencontré con Julián, compañero mío de Tequila, Julián Infante, y me dijo de armar un grupo. ‘Tengo todo’, me dijo. Le dije: okey, pero el cantante lo traigo yo. Y lo llamé a Andrés”.

Antes de ser parte de la troupe de Calamaro, Rot había formado, en España, Tequila junto a su amigo Alejo Stivel. Un pibe de 16 años, adolescente, hijo de exiliados que abandonaba la secundaria porque su bandita se volvía exitosa como una de esas boy bands.
“En cuanto a popularidad, Tequila fue el grupo más grande de rock and roll de España. El que hizo el crossover del rock clandestino al mainstream. Tequila -léase aquí todo el orgullo de Rot- sonaba en radios comerciales, lo escuchaba la familia y era un rock and roll basado en los Faces, los Stones. Con Alejo firmábamos todos los temas juntos porque queríamos hacer todo como lo hacían Jagger y Richards. Hicimos cuatro discos nada más, pero te digo una cosa: hay temas de Tequila que conocen los nietos de mis vecinos. Se sigue escuchando”.
Diez años después
Ya separado de su grupo español, y con un disco solista bajo el brazo, Rot vuelve a la Argentina. Año 1986. Diez años después del exilio de sus padres (Abrasha Rotenberg, que acaba de cumplir 100 años, fue cofundador de la emblemática revista Primera Plana y del diario La Opinión, junto a Jacobo Timerman).
“Mi presentación con el álbum Debajo del puente en la Argentina fue una reconciliación. Yo no quería volver. Los recuerdos para mí eran oscuros y además había sido algo que se dio de un día para otro. Volví sólo por tres semanas para presentar el disco. Y me quedé».

El efecto Tequila le había pegado duro. Madrid venía representando una vida ermitaña y plena de sustancias. Volver a Buenos Aires significó quedarse por cuatro años. «Los años de la banda con Andrés. A mí no me conocía nadie, pero hubo onda enseguida. Con Charly nos veíamos todas las noches en esa época. Era un ambiente chico y todos parábamos en los mismos tres boliches”.
-¿De quién eras amigo?
-Amigo, amigo, de Edu y el Pollo. Ellos me salvaron. Me metieron a trabajar en su productora y yo hacía jingles de publicidad muy bien pagos. Me acuerdo de uno de Alfombras Kalpakian. Me lo pasé muy bien en esa época y me alejé de las sustancias peligrosas.
-Pero Los Rodríguez fueron más importantes que Tequila…
-Cuando empezó Tequila éramos únicos. Solo había dos canales de televisión y nosotros salíamos en el programa más visto de la televisión, periódicamente, cada dos meses. Eso quería decir que yo no podía salir a la calle con 17, 18 años porque tenía colegios enteros de chicos y chicas corriéndome.
-¿O sea que Héroes del Silencio y todos esos grupos vienen de ahí?
-Digamos que las discográficas empezaron a fichar bandas porque Tequila triunfó.

-Entonces cuando ese muchachito vuelve a España con Los Rodríguez, las compañías te debían una…
-Al revés. Cuando volvimos con Los Rodríguez dijeron: “Uy, un argentino que habla un poco raro y dos ex Tequila, mmmm”, ni nos prestaban atención. Salvo uno, Paco Martín -productor y cazatalentos-, que tenía un sello independiente y ahí pudimos sacar Buena suerte.
-Pero, perdón, ¿la movida del rock en España no había empezado con Moris?
-Dijiste Moris. Nosotros grabamos el disco de Moris. Tequila, como banda, lo grabó. Si ves Fiebre de vivir, los músicos somos nosotros. Grabé con Moris y le agradezco a la vida ese regalo. Nosotros aparecimos un ratito antes que él, pero compartimos mucha gloria y mucho éxito.
-¿Cómo aprendiste a tocar la guitarra?
-Estudié tres meses con Claudio Gabis.
-¿Tres meses?
-Suficiente. Doce años tenía yo y cuando escuchaba blues decía: “¿Cómo mierda se hace esto?”. Gabis ya era el Gabis de Manal y daba clases particulares. Nosotros dos íbamos en el 64 hasta Barrancas. Digo nosotros. porque iba con Leo Sujatovich, con quien componíamos canciones desde los 10 años.
(Ariel Rot toca en Niceto Club el jueves 28 de mayo a las 20. Entradas $ 60.000)

