El Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó este viernes la segunda revisión del acuerdo de 48 meses firmado con la Argentina bajo el Servicio Ampliado del Fondo (SAF), una decisión que habilita un nuevo desembolso cercano a los US$1.000 millones y representa un nuevo respaldo político al programa económico del Gobierno nacional.
La decisión del Directorio Ejecutivo del organismo no sorprendió, ya que era esperada por el mercado y había sido anticipada en los últimos días. Sin embargo, el aval del Fondo volvió a mostrar una señal de confianza hacia el rumbo económico impulsado por la administración de Javier Milei, especialmente tras la aprobación de reformas fiscales, laborales y comerciales.
En el informe difundido tras la revisión, el FMI sostuvo que la implementación del programa económico “se ha mantenido sólida” y destacó el “impulso reformista” alcanzado por el Gobierno. Según el organismo, las medidas aplicadas hasta el momento fueron “prudentes” y contribuyeron al proceso de estabilización macroeconómica.
Reforma previsional
En tanto, la entidad liderada por Kristalina Georgieva solicitó que el Gobierno aplique una reforma previsional integral para “fortalecer los incentivos para aportar, mejorar la equidad entre los trabajadores y reforzar la sostenibilidad de largo plazo del sistema, incluso alineando mejor la tasa interna de retorno del sistema con su tasa natural de retorno”.
A propósito de las modificaciones, el FMI propuso cinco puntos para cambiar el sistema previsional:
* Separar las pensiones contributivas y no contributivas. Integrar la PUAM y la pensión básica en un pilar no contributivo unificado, financiado con ingresos generales, mientras se mantiene el SIPA como el pilar contributivo, mejoraría la transparencia y la equidad.
* Fortalecer el vínculo entre aportes y beneficios. El requisito actual de 30 años de aportes genera discontinuidades marcadas en los derechos jubilatorios. Avanzar hacia la acumulación proporcional de derechos previsionales fortalecería los incentivos para contribuir y permitiría eliminar gradualmente las moratorias.
* Ampliar la base de aportes. La alta informalidad laboral y la expansión de regímenes tributarios simplificados han debilitado la densidad contributiva y ampliado las disparidades en el esfuerzo de aporte entre los trabajadores. Medidas que promuevan el empleo formal podrían ayudar a ampliar la base. Las reformas orientadas a reducir la carga tributaria laboral deben diseñarse cuidadosamente para no erosionar los ingresos previsionales. Aumentar los requisitos de aporte en los regímenes simplificados también contribuiría a reducir disparidades.
* Simplificar y armonizar los regímenes previsionales. Actualmente, el sistema argentino incluye más de 200 regímenes con reglas de elegibilidad y fórmulas de beneficio diferentes, lo que genera inequidades y complejidad administrativa. La armonización gradual de los regímenes especiales y provinciales con el sistema nacional (SIPA) ayudaría a reducir disparidades, simplificar la administración y fortalecer la sostenibilidad fiscal. Acuerdos fiscales con las provincias podrían apoyar la alineación de los regímenes provinciales con el SIPA.
* Alinear los parámetros de jubilación con las tendencias demográficas. Vincular gradualmente la edad legal de retiro a los aumentos en la esperanza de vida y armonizar la edad de retiro entre hombres y mujeres podría contribuir a preservar un equilibrio estable entre vida laboral y jubilación.
Reforma tributaria
En otro tramo, el análisis señala que el sistema tributario argentino “sigue siendo complejo, altamente distorsivo e inestable, lo que repercute negativamente sobre el crecimiento y la competitividad”. El informe subraya que la fragmentación entre Nación y provincias genera superposiciones, baja recaudación y dificultades para controlar el cumplimiento fiscal, mientras la proliferación de regímenes especiales alimenta la inequidad.
Otro problema destacado es la dispersión de competencias entre niveles de gobierno y la fuerte dependencia provincial de Ingresos Brutos, un impuesto considerado especialmente distorsivo en la región. El Staff del organismo sostiene: “Una reforma tributaria integral debe equilibrar consideraciones de equidad y eficiencia, al tiempo que fortalezca la ancla fiscal”.
El punto débil: las reservas
Pese al respaldo, el Fondo también dejó planteada una advertencia sobre uno de los principales frentes de preocupación: la acumulación de reservas internacionales.
El organismo reconoció que Argentina no alcanzó la meta de reservas netas prevista para diciembre, aunque relativizó el incumplimiento al considerar que el balance general del programa continúa siendo positivo.
La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, respaldó públicamente el rumbo económico argentino y aseguró que el país avanzó “con paso firme” en la estabilización y en la construcción de una economía “más orientada al mercado”.
No obstante, también subrayó la necesidad de profundizar la compra de divisas por parte del Banco Central y mantener flexibilidad cambiaria para “reconstruir decisivamente” las reservas externas, una señal de que el organismo considera insuficiente el ritmo actual de acumulación.
Respaldo político y mirada hacia 2027
Uno de los puntos más llamativos del documento fue el análisis político incluido por el FMI. El organismo sostuvo que la incertidumbre política registrada durante 2025 afectó temporalmente variables como el crecimiento, la inflación y la estabilidad externa, aunque consideró que ese escenario quedó atrás.
Además, el Fondo evaluó que los recientes cambios monetarios y cambiarios, sumados a la política de acumulación de divisas, podrían dejar a la economía argentina “mejor preparada” para las elecciones presidenciales de 2027.
En esa línea, el FMI dio señales de un cambio en su relación con la Argentina: ya no cuestiona el rumbo general del programa económico, sino que pone el foco en la velocidad de implementación y en la sostenibilidad de los resultados.
Reforma laboral y modelo productivo
El organismo también valoró las reformas laborales impulsadas por el Gobierno, al considerar que buscan corregir problemas estructurales del mercado laboral argentino, como la informalidad, la segmentación del empleo, la elevada carga impositiva sobre el trabajo y la incertidumbre jurídica.
Por otra parte, el informe identificó una “transformación estructural” en marcha en la economía argentina, con mayores oportunidades en sectores como energía, minería y agroindustria. Sin embargo, advirtió sobre la necesidad de implementar políticas que permitan extender esos beneficios al resto de las provincias y actividades económicas, especialmente mediante el fortalecimiento de servicios asociados.
Con este nuevo desembolso, el Gobierno consigue otro alivio financiero y un fuerte respaldo institucional del FMI. Sin embargo, el desafío sigue concentrado en el frente externo: la acumulación de reservas y el regreso a los mercados internacionales continúan siendo las principales incógnitas del programa económico.
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