Presumen con esa chulería marca de la casa en la capital que el Real Madrid no juega finales, que las gana. En el último lustro ha quedado desmentido. El conjunto blanco ha disputado cuatro de las últimas cinco en la Euroliga… y ha perdido tres. La última, este domingo en el OAKA, donde el Olympiacos recogió al fin el premio a la constancia. Tras cinco final fours seguidas, el equipo de Bartzokas se proclamó por fin campeón continental y se quitó un enorme peso de la mochila. Es su cuarto título. El Madrid perseguía su duodécimo, pero quedó en remojo ante los atentos ojos de Florentino Pérez, que antes de medirse a Riquelme en las urnas, no quiso perderse el partido.
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