Un plan con el que se busca matar dos pájaros de un tiro. Cuatro, de hecho. Se apoya al comercio local de toda la vida, se orilla a las grandes superficies o empresas con sede social fuera de Catalunya, se deja fuera a la restauración y se repudian los negocios no del todo deseados (pero hasta ahora permitidos) como los súpers 24 horas o las tiendas de uñas. El Ayuntamiento ha presentado este miércoles una reedición de los Bonus Consum que se lanzaron durante la pandemia, esos vales de 10 euros con los que cualquier vecino de Barcelona podía presentarse en una tienda y disfrutar de unos descuentos a cuenta del presupuesto municipal. Ahora, en dos tandas, se dispensarán otros 370.000 vales.
La iniciativa se presentó en octubre del 2021 con el entonces teniente de alcalde de Economía, Jaume Collboni, al frente y con mascarilla por las restricciones del covid. La ciudad lanzaba 280.000 bonos de consumo por valor de 20 euros. De esa cantidad, la persona interesada solo pagaba la mitad; el otro 50% corría a cargo de las arcas municipales. Ante el éxito de demanda, el Consistorio decidió, tres meses después, incrementar la oferta con 100.000 vales más. En total fueron cuatro millones de euros, la misma cantidad que se ha previsto ahora para realizar dos campañas: una durante el regreso a la escuela, el próximo otoño, y otra después de la campaña navideña para hacer un poco más llevadera la cuesta de enero. El gobierno del PSC estima que la medida tendrá un impacto de uno 12 millones de euros en el sector comercial.

Los nuevos bonos de descuento de 10 euros se activarán en las compras iguales o superiores a 30 euros. Y como en las ferias, hay premio. Todos los inscritos podrán optar al primer bono, que se conseguirá a través de una plataforma que todavía no se ha creado. Tendrán dos meses para usarlo, pero si se usa antes de 15 días podrán optar a un segundo vale de otros 10 euros. Si el beneficiado los utiliza antes de dos meses en comercios de su mismo barrio de residencia, podrá optar a un tercer ticket. En total, 30 euros como máximo por convocatoria cumpliendo todas las condiciones. El Consistorio, según ha avanzado este miércoles el alcalde Collboni, aspira a llegar a 100.000 vecinos, sin que conste restricción si lo piden distintos miembros de una misma familia.
En esta nueva edición de los Bonus Consum, el Consistorio ha actualizado la lista de establecimientos que podrán agregarse a la medida. Todo lo que sea comercio de proximidad será bienvenido, pero hay que cumplir algunas condiciones: la sede social de la empresa debe estar en Catalunya, no se pueden superar los 800 m2 y los 250 trabajadores y la facturación no puede escalar por encima de los 50 millones de euros. Como novedad respecto a hace cinco años, se incorporan los 40 mercados municipales repartidos por los diez distritos.
Las condiciones
Las tiendas beneficiadas no pueden tener más de 800m2 y deben tener la sede social en Catalunya
Quedan fuera los locales de restauración, sí incluidos en la convocatoria del 2021, y tampoco son bienvenidos los súpers 24 horas o las tiendas que arreglan uñas. Tampoco entran en el proyecto las salas de baile, las franquicias, la tiendas de productos derivados del cannabis o los locales de juego y azar. Pero adelante con las fruterías, pescaderías, pastelerías, tiendas de ropa, de calzado, peleterías, farmacias, droguerías, perfumerías, herbolarios; negocios joyas, libros, floristerías, heladerías, fotografía, veterinarios, juguetes o instrumentos.

Más allá de echar una mano a los comercios locales con esos 12 millones previstos de impacto sobre el ‘botiguer’, Collboni ha destacado entre los objetivos la voluntad de “crear el hábito ciudadano de saber qué tiendas tenemos en nuestro entorno inmediato, donde la calidad del producto es mucho mejor que lo que puedan ofrecer otras plataformas”, en referencia a la compra electrónica. Con la convocatoria pandémica, el Ayuntamiento se dio cuenta de que el comercio de barrio se recuperó mucho más rápido que el del centro, más dependiente del turismo. Ahora que las cosas se han igualado, de lo que se trata, al parecer, es de ponerse al lado del rival que más tiene que nadar contra la corriente.



