El mercado laboral argentino muestra una realidad muy distinta segn la provincia que se analice. Mientras algunas jurisdicciones dependen fuertemente del empleo estatal, otras tienen una estructura con mayor peso del sector privado formal.
Un informe del Ieral de Fundacin Mediterrnea expuso esas diferencias y ubic a Salta entre las 10 provincias con menos empleo pblico del pas, segn la cantidad de trabajadores estatales provinciales cada 1.000 habitantes.
El promedio nacional de empleo pblico provincial es de 50 trabajadores cada 1.000 habitantes. Sin embargo, ese nmero esconde una fuerte desigualdad entre las distintas regiones del pas.
Las provincias con menor peso relativo del empleo estatal son Crdoba, con 33 empleados pblicos provinciales cada 1.000 habitantes; Buenos Aires, con 38; Santa Fe, con 41; y Mendoza, con 45.
En ese grupo de jurisdicciones con menor dependencia del Estado tambin aparece Salta, dentro de las 10 provincias con menos empleo pblico en relacin a su poblacin.
En el otro extremo del ranking se ubica Tierra del Fuego, con 141 empleados pblicos provinciales cada 1.000 habitantes. Es decir, ms de cuatro veces el registro de Crdoba.
Le siguen La Rioja y Neuqun, con 111 cada una; Santa Cruz, con 109; Catamarca, con 100; Jujuy, con 83; y Chubut, con 79.
La economista Laura Caullo, de Fundacin Mediterrnea, explic que «en buena parte del pas, el empleo estatal contina teniendo un peso central dentro de la estructura ocupacional provincial, especialmente en jurisdicciones con menor densidad de empleo privado formal».
El estudio tambin analiz el empleo asalariado privado registrado. En ese caso, el promedio nacional es de 144 trabajadores privados formales cada 1.000 habitantes, aunque tambin se observan brechas muy marcadas.
La Ciudad Autnoma de Buenos Aires lidera este ranking con 519 empleados privados formales cada 1.000 habitantes, aunque el informe aclara que una parte importante de esos trabajadores reside en el Gran Buenos Aires y se traslada a la Capital.
Luego aparecen Neuqun, con 219, y Tierra del Fuego, con 198, impulsadas por la actividad energtica y el rgimen de promocin industrial.
En el extremo opuesto se encuentra Formosa, con apenas 37 empleados privados formales cada 1.000 habitantes, seguida por Santiago del Estero, con 52, y Chaco, con 64.
Desde Fundacin Mediterrnea sealaron que estas diferencias «no son slo estadsticas: reflejan distintos niveles de productividad, desarrollo empresarial, insercin exportadora y capacidad de generar empleo formal».
El informe advierte adems que la recuperacin econmica no se traduce todava en una generacin sostenida de empleo privado formal. Segn Caullo, durante el ltimo ao cerca de 100 mil trabajadores asalariados privados registrados perdieron su empleo, mientras crecieron modalidades ms frgiles como el monotributo y el empleo no registrado.
La especialista remarc que «el empleo privado formal concentra mayores niveles de productividad, estabilidad e ingresos, adems de aportar al financiamiento previsional».
En ese contexto, el desafo para las provincias ser lograr que la estabilidad macroeconmica pueda transformarse en ms empleo privado formal, mejores ingresos y un mayor dinamismo productivo.



