“La tarea que antes tardaba una hora en completarse, ahora se lleva a cabo en un cuarto de hora. Y además, con menos esfuerzo”. Aunque podría parecer la campaña publicitaria de un líquido lavavajillas, son responsables de Renfe hablando del nuevo producto que utilizan desde finales del año pasado para la limpieza de grafitis en los trenes de Rodalies.
Como parte de la estrategia de lucha contra este problema, la empresa subcontratada responsable de la limpieza de los trenes ha empezado a aplicar en los últimos meses un nuevo producto específico que está dando mejores resultados de los esperados. Se aplica concienzudamente una mezcla de ese producto con un cepillo especial, se deja actuar 10 minutos y luego al fregarlo desaparece más del 85% de la pintura. Con una segunda pasada, el lateral del convoy queda prácticamente limpio. La efectividad y la rapidez de la operación es mayor que antes, lo que debería traducirse en más trenes limpios en circulación.

El vandalismo de los pintaletras es una de las lacras que sufre el mermado servicio ferroviario de Catalunya, donde lo sorprendente es encontrarse algún tren sin grafitis. Con cerca de un millar de denuncias durante el año pasado, dos trenes quedan inmovilizados de media cada día por los destrozos provocados por los grafiteros, afectando a 1,4 millones de viajeros entre retrasos, reducciones de trenes dobles a simples y modificaciones de horarios atribuibles a este problema. Los trabajos de limpieza de una superficie equivalente a siete campos de fútbol comportaron un gasto de 7,4 millones de euros.
El problema es que esta tarea de limpieza se ejecuta solo en lugares muy determinados: las estaciones de França, l’Hospitalet, Vilanova i la Geltrú, Ripoll y los talleres de Sant Andreu. Los trenes grafiteados se tienen que desplazar hasta esos lugares, y como la operadora tiene problemas de material móvil, a veces la operación de limpieza se va postergando durante semanas y semanas para no suprimir todavía más circulaciones. Para agilizar más la operación, Renfe tiene previsto habilitar nuevos puntos de limpieza situados estratégicamente en Mataró, Vic, Manresa, Lleida, Sant Vicenç de Calders, Móra la Nova y Reus, todas ellas estaciones que son cabeceras y en los que duermen numerosos trenes.

Es precisamente en este tipo de lugares donde más problemas se dan. Montcada Bifurcació es el punto más crítico de toda la red ahora mismo, seguido de estación de França, Granollers, Sant Vicenç de Calders y los talleres de Cornellà.
El trabajo de los operarios de limpieza se combina con una mayor acción de seguridad coordinada con los Mossos. Como avanzó La Vanguardia, Renfe ha incorporado drones y unidades caninas para interceptar a los grafiteros. Junto a Adif también se están instalado cámaras volumétricas y de infrarrojos que permitan detectar automáticamente las intrusiones. Además, la Generalitat ha incrementado las sanciones para tratar de disuadir a estos vándalos.

Redactor de La Vanguardia especializado en infraestructuras, movilidad y urbanismo. También escribe de ferias y congresos. Antes siguió la actualidad de l’Hospitalet y el Baix Llobregat, donde está ligado a proyectos de información local



