La causa por la muerte de Agostina Vega sumó este sábado un giro tan inesperado como delicado: Melisa Heredia, la madre de la adolescente de 14 años hallada sin vida en Córdoba, fue imputada por decisión del fiscal Raúl Garzón en el marco del expediente que intenta reconstruir qué ocurrió con la menor desde la noche en que desapareció hasta el hallazgo de su cuerpo.
La medida judicial trascendió pocas horas después de que se confirmara el peor desenlace del caso y estuvo acompañada por otra decisión clave: el secuestro del teléfono celular de la madre y también del dispositivo de la abuela materna para ser sometidos a peritajes.
El dato impactó de lleno porque hasta este sábado la madre de Agostina aparecía públicamente en el centro del reclamo por la búsqueda de su hija. De hecho, durante toda la semana había dado declaraciones desesperadas, había apuntado contra Claudio Barrelier como la última persona que vio a la adolescente y había participado de movilizaciones para exigir respuestas.
Sin embargo, tras el hallazgo del cuerpo, la fiscalía amplió el foco y avanzó también sobre su entorno íntimo. En ese contexto, la imputación a Melisa Heredia quedó formalizada junto con la incautación de los celulares considerados relevantes para profundizar la pesquisa.
El objetivo inmediato de esa medida es analizar comunicaciones, movimientos y otros elementos digitales que puedan aportar datos sobre lo ocurrido antes y después de la desaparición. La decisión no aparece desligada de lo que ya venía ocurriendo en la causa: en las últimas horas habían cobrado estado público mensajes de WhatsApp entre Melisa Heredia y Barrelier correspondientes a la madrugada posterior a la desaparición, en los que la madre intentaba reconstruir los últimos movimientos de su hija.
En ese intercambio, Heredia le preguntaba al imputado qué le había pedido Agostina y le advertía que hacía horas que no aparecía, que había consultado con amigas de la adolescente y que el teléfono ya figuraba apagado.
Esos chats se habían convertido desde el viernes en una pieza de fuerte interés público porque mostraban el vínculo previo entre la madre de Agostina y el principal sospechoso del caso. La conversación ocurrió cuando Agostina todavía no había regresado a su casa y que Heredia intentaba saber si el hombre había tenido contacto con ella esa noche.
Melisa le escribió pasada la 1 de la madrugada para preguntarle por su hija, a lo que Barrelier respondió con una versión que luego quedó severamente debilitada por el avance de la investigación.
La imputación a la madre se conoció además en un contexto de creciente tensión familiar. Horas antes del hallazgo del cuerpo, Gabriel Vega, padre de Agostina, había hablado públicamente por primera vez y lanzó fuertes sospechas sobre la relación entre su expareja y el único detenido.
En declaraciones públicas, sostuvo que “entre la madre y este tipo hay algo” y que Barrelier “no actuó solo”. Esos dichos, que en ese momento parecían apenas una acusación dura en medio de la desesperación, cobraron otra dimensión cuando se supo que la fiscalía también había dispuesto medidas sobre Melisa Heredia.

