En una jornada atravesada por la angustia, Melisa Heredia, la mamá de Agostina Vega, sufrió una descompensación este sábado 30 de mayo y debió ser trasladada en ambulancia a un hospital de la ciudad de Córdoba, en medio del séptimo día de búsqueda de su hija y momentos antes de conocerse el peor desenlace: la muerte de la adolescente.
El episodio ocurrió en el domicilio familiar de barrio General Mosconi, cuando la mujer ya llevaba varios días prácticamente sin comer ni dormir por la desesperación que le generaba la desaparición de la adolescente de 14 años.
Una ambulancia acudió hasta la vivienda de Heredia luego de que presentara un cuadro de deshidratación y un estado general muy decaído. En ese contexto, el personal médico resolvió derivarla para una mejor atención al Hospital San Roque, donde quedó bajo evaluación.

La situación generó una nueva escena de enorme conmoción dentro del caso, que ya tenía a la familia completamente quebrada por el paso de las horas sin noticias sobre Agostina.
El dato que más expone la magnitud del desgaste físico y emocional de la madre de Agostina es que no se trató de un episodio aislado. El viernes 29 de mayo, durante la marcha realizada en el centro de Córdoba para pedir por la aparición de su hija, Melisa también se había descompensado en plena movilización.
Ocurrió a pocos metros del Patio Olmos, donde la mujer terminó llorando en el suelo y debió ser asistida por personal de salud. Aun así, después de recibir atención, retomó el reclamo en una escena que dejó en evidencia el nivel de desesperación que venía atravesando.

En esa movilización, la madre de Agostina había dado además algunos de sus testimonios más duros. Antes de sufrir esa primera descompensación, dijo públicamente que “ya no aguantaba más” y que desde la desaparición de su hija no lograba sostener una rutina básica de descanso o alimentación.
Quien aportó más detalles sobre el cuadro de Melisa fue su padre, Miguel, abuelo de Agostina. Ante los medios, explicó que su hija es celíaca, que estaba siendo evaluada por los médicos y que el deterioro era también consecuencia del estrés extremo que venía acumulando desde hacía casi una semana. Además, señaló que Melisa “está sin comer” y que todo lo que estaba ocurriendo debía entenderse en el contexto del sufrimiento que vivía la familia por la desaparición de la adolescente.

