Argentina 1978: el plan secreto de Menotti y los “espías” que siguieron a todos los rivales del Mundial

“La Selección tiene que ser prioridad” fue uno de los mensajes más fuertes de César Luis Menotti cuando asumió la conducción del seleccionado argentino en 1974. Convencer a dirigentes, entrenadores y futbolistas no fue sencillo. Sin embargo, más allá de las dificultades, el golpe de Estado, las dudas y los cuestionamientos, en el tramo final los planetas se alinearon. Y la mayoría de los técnicos del fútbol argentino se puso a disposición del Flaco en modo “espías”. Incluso Carlos Salvador Bilardo, quien años después quedaría en las antípodas futbolísticas de Menotti.

Lo anunció Roberto Saporiti el 22 de mayo de 1978, a 10 días del comienzo de la Copa del Mundo en la Argentina. El Sapo, que entonces era entrenador de Talleres de Córdoba y coordinador del cuerpo técnico, les explicaba a los periodistas en la concentración de José C. Paz cómo estaba organizado el sistema de observación: “Hace días está definido e inclusive ya está elevado nuestro informe al doctor Cantilo (Alfredo, presidente de la AFA)”.

Retro Mundial: la cuenta regresiva

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Saporiti fue enumerando a los colaboradores que seguirían a los rivales durante el torneo: «En Mar del Plata vamos a tener una sola persona, que es Alfio Basile, encargado de seguir al rival inmediato de la Selección. En la sede de Rosario trabajarán Jorge Griffa y Enrique Fernández. En Mendoza nuestro hombre será Vicente Rodríguez y en Córdoba estarán Humberto Maschio y Humberto Taborda. En Buenos Aires recibiremos el apoyo del profesor Jorge Zorzenón y de José D’Amico, quienes desde hace dos años vienen realizando un interesante trabajo en favor de la Selección».

Luego confirmó un nombre que con el tiempo se volvió paradójico por todo lo que sucedería después: “Y si se confirma el arribo de Carlos Bilardo para el 31 de mayo, se le acreditará inmediatamente para que también siga al próximo rival argentino o bien analice el desenvolvimiento de nuestra Selección”, explicó quien años más tarde sería campeón como entrenador de Argentinos Juniors.

¿Cómo funcionaba el sistema de informes? Saporiti lo describía casi como una película de espionaje: “En el caso de Alfio Basile, verá el primer partido el día 2 a las 13.45 entre Italia y Francia. Luego presenciará otro encuentro entre equipos que no pertenecen a nuestra zona e inmediatamente volverá a Buenos Aires. En Aeroparque lo estará esperando un coche para trasladarlo a José C. Paz y esa misma noche tendremos la reunión, teniendo en cuenta que el primer rival de la Argentina —luego de Hungría— será Francia. Finalizada la reunión volverá a Mar del Plata para observar el segundo partido de Italia”.

El técnico, que el 16 de abril pasado cumplió 87 años, enfatizaba la importancia del método: “Con eso lograremos que para el día 10 —juegan la Argentina con Italia— Basile tenga perfectamente definido al equipo italiano, ya que lo habrá visto dos veces”. Más allá de todas las previsiones, aquel fue el único partido que perdió Argentina en el Mundial (0-1), resultado que obligó al plantel a disputar la segunda fase en Rosario. Saporiti agregaba: “En lo que respecta a las otras sedes, no ocurrirá lo mismo, ya que esas selecciones no son rivales inmediatos sino potenciales para la segunda vuelta. Eso dependerá de la clasificación en cada grupo”.

Carlos Bilardo junto a César Luis Menotti. Un documento histórico publicado por Roberto Saporiti.

Saporiti fue también el nexo entre Menotti y Bilardo. Con el Flaco compartía una mirada futbolística cercana; con el Narigón mantenía una amistad nacida en Deportivo Español, donde fueron compañeros en 1963. En 1977 organizó una cena en su casa de Palermo que terminó convertida en una larga discusión sobre fútbol.

“Les propuse una cena en mi casa. Yo vivía en Palermo con Liliana, mi mujer. El Flaco vino con Graciela y Carlos, con Gloria. A Gloria la conocimos juntos. Fue en un boliche. Habíamos ido con Jorgito Bilardo, el hermano de Carlos. Él llevó a unas amigas. Una de ellas era Gloria. Y a partir de ahí Carlos y ella no se separaron más”, recordó en una entrevista con Clarín en abril de 2020.

“Comimos pastas. Charlamos un poco. Nada de fútbol, eh. Después de la cena se armó el debate en el living. Yo era el moderador. Nuestras señoras se estaban durmiendo… Estuvimos hablando hasta las tres de la mañana”, rememoró.

César Luis Menotti charla con periodistas en la previa del Mundial de Argentina 1978. Foto: Archivo Clarín

En el libro Menotti-Bilardo, la verdadera historia, de Cayetano y Néstor López, Saporiti contó que ambos expusieron sus ideas con cordialidad. “Hay que tener la pelota para dominar el juego. Para eso es necesario que el equipo tenga movilidad. Cuando un futbolista tiene el balón en los pies, sus compañeros deben moverse con inteligencia para darle opciones de pase”, argumentó Menotti. “Yo creo que lo importante es recuperar la pelota y atacar enseguida. No perder tiempo. Si defiendo bien, me aseguro el cero en mi arco y aprovecho las posibilidades que tengo de hacer un gol, estoy haciendo las cosas bien”, respondió Bilardo.

César Luis Menotti y el abrazo con Jorge Olguín. Foto: Archivo

Finalmente, la colaboración de Bilardo con Menotti nunca se concretó. La de los demás sí. Y tampoco era un secreto. En la edición del 6 de junio de la revista Goles, una nota les daba voz a varios de ellos bajo un título elocuente: “Opinan los espías de Menotti”.

Humberto Taborda, uno de los observadores asignados a Córdoba, afirmaba: “De la zona, por supuesto Alemania. Y del resto, Brasil. Soy un enamorado del fútbol brasileño. Y creo que pueden ganar, a pesar de no tener a los monstruos del 70. Siempre queda Holanda y, especialmente, los polacos, un gran equipo”.

Por su parte, Vicente Cayetano Rodríguez, destacado en Mendoza, analizaba a los neerlandeses: “Es evidente, el subcampeón no es el mismo del 74. No están Cruyff, Van Hanegem ni tampoco el técnico que le dio ese famoso estilo de fútbol total”. Aun así, Holanda terminaría siendo el rival de Argentina en la final del 25 de junio.

A la distancia, una frase de Saporiti cobra una dimensión especial para entender aquel Mundial que terminó con la primera estrella argentina: “Tener la certeza de que nada se dejó librado al azar”.

Roberto Marcos Saporit y una vieja foto con César Luis Menotti. Foto: Maxi Failla
Oscar Barnade

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Redacción

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