La imagen de refugio seguro de los países del golfo Pérsico, en la que se sustentaban sus opulentas economías, se ha visto trastocada por la guerra de Irán. Mantener la percepción de seguridad se ha convertido en un imperativo para estas monarquías, aunque atente contra la libertad de expresión de sus ciudadanos. Amnistía Internacional (AI) denunció el lunes una “campaña de represión”, que se salda con más de mil detenidos bajo acusaciones de simpatizar con Irán durante la guerra de Estados Unidos e Israel contra la República Islámica.
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