«Tenemos un aumento muy importante de consultas. Hace ya tres semanas se produjo una duplicación de los casos que concurren a las guardias y consultorios por la circulación del virus de influenza», explicó la profesional.
La médica señaló que la demanda en el sistema pediátrico alcanzó niveles inusuales. «Ayer, en apenas 12 horas, vimos la misma cantidad de pacientes que el año pasado se habían atendido en 24 horas durante la misma fecha. Realmente se ha duplicado la concurrencia por enfermedades respiratorias», indicó.
Una cepa muy contagiosa
Guerrero aclaró que la variante que circula este invierno no es más agresiva que otras, pero sí presenta una elevada capacidad de transmisión.
«Es una cepa muy contagiosa. No genera más internaciones ni cuadros más graves, pero se transmite con mucha facilidad. Si a eso le sumamos que se vacunó menos gente, hay muchas más personas enfermas y más contagios», sostuvo.
Entre los síntomas más frecuentes mencionó fiebre alta, dolor de cabeza, congestión nasal, tos, estornudos, dolores musculares, decaimiento general y, en algunos casos, síntomas gastrointestinales como dolor abdominal o diarrea.
El único hospital pediátrico con guardia permanente
La directora también remarcó que la situación no responde únicamente al fenómeno epidemiológico actual, sino que se ve agravada por la concentración de la atención pediátrica en el sistema público.
«Desde la pandemia, la única guardia pediátrica que hay en el partido de Tandil es la del Hospital de Niños. También somos la única institución que recibe internaciones pediátricas y pacientes de terapia intensiva infantil», explicó.
Además, señaló que el hospital no solo atiende a niños de Tandil, sino también de localidades vecinas, mientras que muchas familias han perdido cobertura médica privada o encuentran limitaciones en sus obras sociales.
«Siempre damos respuesta, aunque por momentos haya más demora porque realmente el sistema está saturado», afirmó.
El llamado a respetar los tiempos de recuperación
Por último, Guerrero hizo especial hincapié en la necesidad de que los niños enfermos permanezcan en sus hogares durante todo el período de contagio y recuperación.
«El cuadro gripal dura aproximadamente siete días. Los chicos tienen que quedarse en sus casas y completar allí todo el proceso de recuperación. No deben ir al jardín, a la escuela ni al club mientras estén enfermos», remarcó.
Y agregó: «Muchas veces los padres los envían igual porque no tienen con quién dejarlos, pero no es correcto. Tenemos que ser responsables para cuidar al propio niño y también evitar que siga transmitiendo la enfermedad».
Según explicó la profesional, el respeto por los tiempos de reposo y la vacunación continúan siendo las principales herramientas para disminuir la circulación viral y aliviar la presión sobre el sistema de salud pediátrico.



