La charla fue corta. Cuestión de minutos, como le gusta conversar a Javier Milei cuando tiene una decisión tomada desde antes que le presenten el problema o la queja en cuestión.
Patricia Bullrich le relató su malestar por la decisión ejecutiva de bajar el pliego de una candidata a jueza por el solo hecho de ser la cuñada de un periodista que en el Gobierno consideran crítico.
Si hay algo que le molesta a la senadora es la violenta campaña contra la prensa que el Presidente lleva adelante desde hace tiempo, con agresiones incluidas y un nivel de verborragia y crítica que la descoloca y la pone en una vereda directamente opuesta.
Si las desventuras judiciales de Adorni la incomodan y la llevaron a exigir la rápida declaración jurada del jefe de Gabinete -que aún no llegó-, el hecho de que se intente bajar de un plumazo el pliego de una candidata que ella y otros senadores consideran idónea para convertirse en jueza, la fastidia muchísimo más.
Bullrich no le dijo a Milei lo que deja trascender en charlas privadas con su círculo más íntimo, cuando suelta filosas críticas contra el Presidente. Pero sí le hizo un planteo bien institucional, argumentó la objeción de conciencia para no avalar esa decisión y le dejó la puerta abierta a una renuncia como jefa de bloque del Senado.
La negativa del Presidente
«Hice lo que hace cualquier persona de bien», confirmó Bullrich que le dijo a Milei. Lo hizo el martes durante su breve paso por Mendoza, donde fue la principal oradora, a la misma hora que el Presidente en el IAEF, de una conferencia sobre ciberseguridad.
La reflexión de la senadora apuntaba a que, como jefa de bloque, al estar en contra de un postulado del Gobierno, lo lógico era abrirse y dar un paso al costado, por lo menos como autoridad partidaria ante la Cámara alta.

Milei, dijo, ni la escuchó. «No le dio bola y siguió con sus temas, hablando de otras cosas», revelaron cerca de Bullrich sobre la no respuesta del Presidente, que optó por no hacer mención alguna al nuevo frente de conflicto abierto y leyó luego en X el extenso descargo de la senadora en el que blanqueó esas diferencias.
Si hay algo que aburre a Bullrich es cuando Milei no le habla de la política llana y la enreda en discusiones inentendibles acerca de economía. Mujer de acción, la ex ministra de seguridad ya casi no tiene diálogo de temas de gestión con el Presidente. Mucho menos con su hermana, que es la principal enojada por sus constantes desplantes.
Esperar el error del rival
De los dos lados la paciencia se está agotando y la crisis que se viene masticando desde hace meses amenaza estallar incluso antes de tiempo. Por ahora sigue habiendo buenos modales y da la sensación de que, como en el tenis, en vez de tirar y tirar están esperando a que el otro erre y les facilite el partido.
Quienes conocen a los Milei de cerca creen que de ese lado no van a salir a romper de manera abierta la relación con Bullrich, pero sí que van a seguir limándola.
Tarde o temprano la dejarán afuera de las reuniones de mesa política o de gabinete y habilitarán el juego a la militancia libertaria para que dinamite su imagen en las redes. El mismo recorrido que el de Victoria Villarruel, a quien vaciaron de a poco.
Desde lo electoral, en el Gobierno son conscientes de que Bullrich fue fundamental en el traslado de votos del PRO a La Libertad Avanza en 2023 y que su imagen positiva es alta en el electorado libertario y también en el que puede representar a una suerte de tercera vía más de centro. También de que no le interesa ser candidata por la Ciudad y que quiere ir por la presidencia.
Pero creen que si elige romper con los Milei se irá desgastando y no tendrá lugar en el PRO, partido del que se fue hace poco más de un año, enfrentada con Mauricio Macri.
En Casa Rosada sostienen que aunque el ex presidente hoy perfile también una posible candidatura, finalmente terminará acordando con Milei a nivel nacional y en muchas provincias, y le cerrará la puerta del partido de cara a una eventual competencia en 2027.

