La llegada del invierno suele acompañarse de subas en precios de productos habituales de la verdulería. Entre estos se mencionan al morrón y la berenjena, pero el tomate es el caso más representativo porque que puede tener aumentos en pocos días y es uno de los más consumidos.
En diálogo con Radio Universidad, el ingeniero agrónomo Gonzalo Parés explicó que la variación de precios se debe a que los cultivos de verano dejan de estar en su etapa productiva y la producción local se reduce significativamente. En consecuencia, se produce una menor oferta en el mercado y la variación en los costos.
Por otro lado, Parés se refirió a las dificultades de almacenamiento de aquellos productos que tienen corta duración por ser altamente perecedero. “Desde que lo cosechas hasta que lo consumís no transcurre más de una semana, y eso obliga a depender de la producción más inmediata”, detalló.
En cuanto al abastecimiento, el especialista aseguró que cuando lo local es agotado, se acude a transportar los productos desde provincias como Salta o Jujuy y eso afecta directamente al precio final. Por otro lado, enfatizó en que estos productos pueden tener diferencias en calidad y sabor respecto a los de estación.

Recomendaciones para la temporada
Los especialistas sostienen la importancia de adaptar el consumo a la temporada para acceder a precios más estables y a alimentos en mejores condiciones. “Si uno quiere consumir productos lo más naturales posibles, siempre es mejor buscar productos de la temporada”, sostuvo el agrónomo, Guillermo Parés.
Otro aspecto que aparece como alternativa es la conservación. En épocas de abundancia, cuando ciertos productos están en su mejor momento, existen técnicas para procesarlos y utilizarlos más adelante. Si bien no se conserva el fruto tal cual, sí se pueden realizar preparaciones que permiten extender su uso.
En esa línea, Parés destacó que el vínculo con los alimentos cambia cuando se produce en pequeña escala. “Mucha gente empezó a consumir hortalizas que antes no comía a partir de sembrarlas. Este proceso también influye en la forma de valorar los productos”, señaló.
En conclusión, las subas de precios en invierno responden a una lógica productiva vinculada a la naturaleza. Comprender los ciclos de cada cultivo permite anticipar estos cambios y tomar decisiones más informadas al momento de comprar, especialmente en un contexto donde el precio de los alimentos impacta de manera directa en la economía cotidiana.



