Acorralado por la presión de la oposición que ya le pidió la renuncia, Manuel Adorni, apura su visita al Congreso para cumplir con el mandato constitucional y ya le fijó fecha a la presentación de su informe ante el Senado, que el miércoles tiene agendada una reunión de presidentes de bloque en la que el peronismo buscará instalar su proyecto de interpelación con moción de censura del jefe de Gabinete.
Según pudo confirmar Clarín, el ministro coordinador irá a la Cámara alta el próximo 2 de julio para presentar su informe de gestión. La fecha fue acordada entre el Gobierno y la jefa del bloque de La Libertad Avanza (LLA), Patricia Bullrich, luego de que escalara el escándalo por el estado patrimonial de Adorni.
De esta manera, la jefa del oficialismo intenta desactivar el intento del peronismo de juntar voluntades para acordar el miércoles una sesión con el objetivo de interpelar al jefe de Gabinete y en el mismo debate avanzar con un pedido de censura que derivaría en la remoción del cuestionado funcionario.
Bullrich participó esta semana de la reunión de la mesa política, que encabezó Adorni junto a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. El encuentro se realizó luego de que el jefe de ministros presentara su declaración jurada y confirmara que había omitido informar sobre unos ahorros que superan los US$ 500 mil.
Fue durante la juntada de la mesa política que se acordó que Adorni se presentará ante el Senado para cumplir con el mandato constitucional que obliga al jefe de Gabinete a presentar un informe mensual de gestión alternando las cámaras.

Bullrich busca contener a los aliados
La jefa del oficialismo sabía que la confesión del ministro coordinador iba a detonar el diálogo con las fuerzas aliadas, incluso con los sectores más cercanos que tienen poca empatía con Adorni.
Por eso no resultó extraño que tanto el PRO de Mauricio Macri como la Unión Cívica Radical (UCR) salieran a reclamar la renuncia del ex vocero presidencial. Pero la estrategia del Gobierno le dejó servido el escenario para que el kirchnerismo y los sectores más duros de la oposición reactivaran el plan de ir por la interpelación, algo que parecía archivado, aunque ahora suma la opción de moción de censura.
Tanto el misionero Martín Goerling (PRO) como el correntino Eduardo «Peteco» Vischi fueron contundentes al pedir que Adorni dé un paso al costado, alertando a Bullrich que esta situación podría trabar toda la agenda parlamentaria del Gobierno. Incluso, el macrismo pidió a Victoria Villarruel que convoque a una reunión de Labor Parlamentaria para discutir sobre la no concurrencia del jefe de Gabinete al Senado.
En el documento, Goerling recordó que se va a cumplir un año de la última visita del jefe de ministros, cuando el cargo era ocupado por Guillermo Francos. La presentación del PRO le sirvió a la vicepresidenta para meterle presión a Adorni y exigirle que cumpla con su compromiso ante las cámaras del Congreso.
Pero si bien la moción de censura con posible remoción del jefe de Gabinete es una opción que no descarta nadie en la oposición, tanto el PRO como la UCR son un poco más cautelosos y esperan escuchar las respuestas de Adorni antes de avanzar con la definición.
Hasta esta instancia, los principales socios del oficialismo gambetearon el escándalo argumentando que se debía esperar una resolución de la justicia, que investiga al funcionario más cercano de los Milei por presunto enriquecimiento ilícito. La causa se inició cuando se supo que Bettina Angeletti, esposa del jefe de Gabinete, formó parte de la comitiva presidencial en una gira por Estados Unidos, en marzo pasado.
Por eso, tanto en el PRO como en la UCR y hasta en los bloques provinciales apelaron a los comunicados y mensajes por redes para pedir la renuncia de Adorni. Quieren que sea Milei quien tome la decisión y le evite a los senadores tener que apelar a la moción de censura, lo que sería un caso inédito porque nunca se aplicó desde la reforma constitucional de 1994.

En los pasillos del Congreso se repite que la continuidad del jefe de Gabinete es insostenible e incluso en las propias filas libertarias se quedaron sin respuestas para justificar al ex vocero. Pero, salvo el peronismo como los sectores más duros de la oposición, el resto del parlamento no hizo un gesto concreto a favor de la moción de censura. Bullrich sabe que el panorama es difícil y ve venir la embestida de los K.
«Nadie quiere quedar como golpista, ni tampoco estamos dispuestos a seguir el juego del kirchnerismo», advirtió un senador radical a este diario, resumiendo un poco la postura de los bloques aliados que con la sesión informativa podría encontrar una salida elegante mientras se espera un resolución de la Justicia.
La próxima semana se abrirá la etapa del envío de preguntas de los senadores al jefe de Gabinete. Las que deberían ser respondidas antes de la sesión del 2 de julio. El cronograma se ajusta un poco a lo pedido por Vischi, quien dejó abierta la puerta a la moción de censura.
Vale recordar que en su única presentación ante el Congreso, Adorni tuvo que responder un récord de 4800 preguntas antes de pasar por el recinto de la Cámara de Diputados, el pasado 29 de abril.
«Cumplí con mis obligaciones previstas en la Ley de Ética Pública y acompañé todas las declaraciones juradas que requiere la normativa. Como saben, las declaraciones juradas tienen un componente público y un componente reservado. En el componente público se encuentran los detalles de todos los bienes que componen mi patrimonio, respecto de los cuales nunca existió ocultación alguna», fue la frase que leyó Adorni en aquella presentación y que seguramente será recordada cuando debute en el Senado.

