Protección del ambiente, un paso atrás

Es de público conocimiento que hace más de 20 años emprendimos, casi en soledad, con un grupo de pescadores, entidades intermedias, amantes del Río y del medio ambiente, la lucha por la defensa del recurso íctico. 

Antecedentes jurisprudenciales provinciales, tendientes a la protección de la fauna ictica:

En 2006 obtuvimos fallo favorable, contra la Provincia del Chaco, en autos «Club Yapú Guazú c/ Pcia. del Chaco s/ amparo 2370/06» , fallo que fuera ampliamente transcripto en NORTE en aquella ocasión, en virtud del cual, entre otras, se ordenó a la Provincia del Chaco, a que: 

1) Se ordene a la subsecretaria de recursos naturales a que «presente un plan de manejo sustentable, prevención, recomposición, y conservación de la fauna íctica.»

2) Disponga los mecanismos necesarios para la reglamentación de la ley de pesca N 5268.-}

3) Ponga en funcionamiento un registro de estadísticas pesqueras.

4) Arbitre los medios para implementar en los establecimientos educacionales, programas de educación ambiental.

5) Disponga que la dirección de Fauna, parques y ecología, del Chaco, arbitre los medios necesarios para la fiscalización y control, de las medidas mínimas de peces, como el cupo máximo por pescador, debiendo informar al tribunal en relación a las mismas. (Cámara Contencioso Administrativa de nuestra capital).

6) Oficiar al Ministerio de Economía, producción y empleo de la provincia del Chaco, para que asigne las partidas presupuestarias necesarias, conforme lo dispone el art 38 inc. 12 de la Constitución de la Provincia del Chaco.

En apretada síntesis, esta fue la condena, firme hace más de una década, en la medida de amparo referida, prácticamente incumplida en su totalidad.

Con posterioridad, como consecuencia de la bajante del Río Paraná promovimos un nuevo amparo para frenar la depredación que se estaba ocasionando.

El fallo dictado por Beinaravicius, en autos «Ranz Adolfo y otros c/ Pcia. del Chaco s/ amparo 3578/20-1», apelado por la provincia, y  resuelto  por la Sala IV, con la integración de Diego Derewicki y Fernando Heñin, con fundamentos fácticos y  jurídicos impecables, e incuestionables, rechazaron el recurso de apelación interpuesto por la provincia del Chaco.

En este último se dispuso autorizar la pesca comercial solo tres días por semana, y el Poder Ejecutivo dictó la reglamentación en tal sentido, autorizando la pesca solo los martes, miércoles y jueves.  Los demás días se pesca de manera ilegal y antirreglamentaria.  

En la realidad de los hechos, no existe ningún tipo de control en el río; los pescadores comerciales no utilizan los precintos, que es la forma de controlar cuantos ejemplares pueden pescar por año, tiran los mallones, incluso de noche, sin control de ninguna naturaleza, y como si fuera poco, lo hacen todos los días de la semana, violando el decreto. Con solo concurrir al puente Belgrano cualquier día, se pueden observar las canoas tirando millones, sin ningún tipo de restricciones. O, lo que es aún peor, me consta que se hacen las denuncias telefónicas al BOA, y no responden, o si lo hacen, manifiestan que no tienen medios económicos para llegar hasta las canoas que depredan.

Ergo, un pescador denominado «artesanal» o «comercial» puede, y de hecho lo hace, sacar todos los peces que desee, sin respetar cantidades, medidas, especies prohibidas, como el dorado, etc., todos los días de la semana, pese a la prohibición legal. Como consecuencia de esto, la fauna íctica está próxima a agotarse. Los resultados de la última Pesca Nacional del Dorado en Paso de la Patria evidencia el agotamiento del recurso pequero. Salieron 270 lanchas, y pescaron menos de 30 dorados. En la pesca Internacional del Surubí, de Goya, Corrientes, salieron 1460 lanchas, y capturaron 116 ejemplares de surubíes, no todos de medida.

En la Pesca del Dorado de 1999, última que se hizo con 4 capturas por embarcación, salimos una cantidad cercana a 140 lanchas, y se pescaron más de 100 ejemplares, todos de buen porte. Año 2007, Pesca del Dorado de Paso de la Patria, salieron 194 lanchas, se pescaron 60 dorados.

Señores funcionarios públicos, queda palmariamente demostrado cómo se ha agotado el recurso pesquero, que los controles no son efectivos, y las medidas que se tomaron en la última década no sirvieron para preservar el recurso. Con seguridad, los funcionarios de turno, dirán que ejercen controles, que el recurso es sustentable, etc., etc., pero la realidad supera la ficción. En el río no existe control, de día, ni de noche, que es cuando se tiran la mayor cantidad de mallones, como ocurrió recientemente en la zona de la confluencia, donde, supuestamente, se «disipó» el cardumen de surubíes.  

Duele, pero es la realidad, han colado el río Paraná, y lo siguen haciendo, estamos cerca a vivir la misma realidad que se vive en el río Paraguay, donde la fauna íctica fue exterminada por este tipo de prácticas, mallones, espineles, etc., es decir falta de control, y de cultura, en aquellos que creían que el recurso nunca se iba a terminar.

Recientemente asistimos a algo lamentable, y vergonzoso, el gobierno fue informado de un cardumen de surubíes en la zona de la confluencia y los cables, en el Paraná, dictaron la «veda extraordinaria», y luego, casi inmediatamente, por un «piquete» náutico que realizaron los pescadores malloneros, se levantó la veda, sosteniendo las autoridades «que el cardumen se había disipado». La realidad la sabemos todos. El cardumen fue capturado por pescadores comerciales y deportivos. El daño ambiental no importó. El exterminio masivo de especies ícticas, tampoco.

El cardumen no se disipó, señores funcionarios de recurso ambiental. El cardumen fue extraído con redes, principalmente de noche; precisamente por falta de controles. 

Podríamos contarles a los funcionarios públicos, que dirigen la protección del recuso atrás de un escritorio, sin conocer la realidad del rio, como llegaban a la costa lanchas y canoas, con más de 10 surubíes cada una, descargaban y volvían a continuar con la masacre, etc. Si desean  fotos o videos, ellos circulan  por las redes. Es más, los propios malloneros las publican, haciendo gala de la cantidad de ejemplares que matan.

En definitiva, no solo no se ha ejercido el control de la fauna íctica, ni del régimen de precintos obligatorios que deberán usar, para controlar la cantidad que extraen; sino que tampoco se respeta la normativa legal para poder pescar comercialmente. 

«Se ha dado un paso atrás». Han cedido a la presión de un grupo de depredadores, que querían, y quieren ganar dinero, y exterminar lo poco que queda en el río, so pretexto de ser su fuente de trabajo. El deficiente nivel cultural de estas personas, no les permite tomar conocimiento, que, en un par de años, pocos, no tendrán más posibilidad de sacar pescados, porque ya han ejecutado todas las madres. 

La pregunta que les haría cuando llegue ese momento es qué harán. ¿No sería más fácil y razonable comenzar a buscar otra actividad laboral ya, e intentar que el río se repueble, que se reproduzcan las especies? Hemos ofrecido nuestro apoyo desde el sector privado para generarles fuente de trabajo. Guarderías náuticas, hotelería, cabañeros deportivos, etc., están dispuestos a colaborar en absorber esta mano de obra, a cambio que dejen de extraer pescados con redes, espineles, etc. Solo se trata de buscar soluciones, antes que sea muy tarde.

Es hora de poner las barbas en remojo, que los funcionarios públicos correspondientes, estén a la altura de las circunstancias, y se provea de medios económicos para el «efectivo control» de la normativa legal vigente; y se piense en una alternativa laboral para los denominados pescadores comerciales. Actividad que debe ser erradicada del río.

Sacar todo el pescado que sea para venderlo a frigoríficos de pescados, no tiene sentido. Que lo compren a los criaderos, sin desean continuar en ese negocio; pero no a costa de agotar el recurso.

Ya no queda tiempo para caminar a media agua. La pesca comercial debe ser erradicada, definitivamente, del río Paraná, y los quieran dedicarse a ese rubro como algunos frigoríficos de pescado, deberán producirlos, o comprarlo a los que lo producen, como lo hace la Provincia de Misiones, y se hace en la localidad de Las Palmas, con los criaderos de pacú.

Ruego a Dios, prime la razonabilidad en los funcionarios, y se disponga el efectivo control, y el cumplimiento de la normativa legal; y se comience a trabajar, seriamente, en posibilitar otra actividad laboral a los denominados pescadores comerciales o artesanales; ya que el agotamiento del recurso íctico está próximo.

Redacción

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