Querido, sigo sin encontrar pistas de tus parientes pero te escribo por otras cosas. Por cierto, en Rosario la expectación por nuestro amigo común Darío Grandinetti, es bárbara. Ojalá hubieras venido.
De nuestras conversaciones sobre antropología política recuerdo como actuales tus menciones insistentes y muchas veces sin respuestas al Manual de Sharp. Se pudrió el genio. En este país ya lo hemos superado con nota; las cinco etapas del golpe suave. Ahora puedes practicar en España, aunque me da que estás de juía, esa palabra que aprendimos en Bollullos Par del Condado.



