El fenómeno inesperado del Mundial: millones de argentinos volvieron a jugar al Prode

«Por favor coreanos, por favor, háganle un gol a los mexicanos», suplica Alexis en la combi laboral que lo alcanza, junto a sus compañeros, hasta el Obelisco. Alexis lidera la tabla del Prode que organiza la empresa de comunicación para la que trabaja y de la que participan más de quinientos empleados. «Si meto el pleno de Corea del Sur será tercer resultado exacto que clavo y me escapo en la tabla», comenta, embalado, una escena de pasión colectiva que se repite en cada viaje de regreso a casa.

Desde el 11 de junio, cuando empezó el Mundial 2026 que se disputa en Estados Unidos, México y Canadá, la combi en la que viaja Alexis pasó de ser un frío y silencioso viaje de Constitución al Centro, a un cotorrerío acalorado del que forman parte todos los viajantes, chofer incluido. «Nadie se queda afuera, nadie se quiere quedar afuera, porque el fútbol unifica, logra milagros y el prode ilusiona. Yo soy cero futbolero», dice José, el conductor que estacionó a un costado de la 9 de Julio, aprovechando una parada, y muestra sus pronósticos de la jornada. Estoy jugando cinco prodes a la vez, no sé de dónde rascar guita, pero bueno, por lo menos hay algo que me estimula».

Como hacía mucho tiempo no sucedía, el Mundial disparó la fiebre por el Prode, aquel juego impulsado por el Ministro Francisco «Paco» Manrique en 1972, en el que se pagaba en la agencia de lotería y quiniela por una boleta con trece partidos y había que acertar si era local, empate o visitante. En su momento despertó pasión de multitudes, pero con los años fue perdiendo adeptos y dejó de salir oficialmente en 1998. Sin embargo, la actual Copa del Mundo finge demencia y suscitó que millones de argentinos volvieran a jugar y apostar.

Oficinas, bares, empresas, comercios, familias, grupos de amigos de la vida, del fútbol, del club; todos parecen estar jugando al prode mundialista ya sea por un premio económico (dinero, viaje o electrodoméstico), por el honor y el prestigio, o también por algo más simbólico y terrenal como puede ser una cena, una pizza, o simplemente «por el pancho y la coca».

Las aplicaciones se multiplicaron y son las

«Tenía fomo (miedo a perderse algo) y me metí sin ser futbolera ni estar interiorizada con el fútbol, pero como es un tema que aparece en cualquier charla familiar, con amigas o en el laburo, me mandé y estoy primera en las posiciones», dice Malena, una empleada veinteañera que apeló más a su curiosidad que al verdadero interés por el juego de la pelota: «Es la primera vez que me animo a jugar, se dio, supongo que por el contexto. Y estoy en el del trabajo y en el de Mercado Pago».

Malena explica que se enganchó porque le gusta pensar en distintas probabilidades. «Si hay un equipo bueno o que todos tienen como el mejor y de repente juega contra el que nadie da dos pesos… es como que me obliga a pensar probabilidades y escenarios… Y voy craneando: ‘che, ¿y si el que nadie quiere mete un gol? Le voy a dar un golcito, y a veces hace el gol. Me pasó con República Democrática del Congo. Nadie puso que hacía un gol y yo sentía que sí, estaba segura y le empató a Portugal», dice y confiesa: «Estoy re timbera, algo que no me había pasado nunca. Entro a ver qué resultados puse previamente y hasta a veces hago algún cambio».

El prode

En la casa de Lotería de Av. Corrientes y Sánchez de Bustamante hay una llamativa cola de cinco personas. No es gran cosa, pero sorprende. «Mi marido me mandó a jugar al Prode», dice una señora que tiene los resultados de los cuatro partidos mundialistas de la jornada. «El pozo quedó vacante y hay más de 13 millones de pesos», toma partido otro muchacho de la cola, que le prende velas a la ilusión.

Pero, cómo, ¿volvió el Prode? ¿Cuándo?. «Sí, la Lotería de la Ciudad de Buenos Aires lo recuperó para este Mundial para analizar cómo funciona y si se mantiene el interés, la idea es que continúe en el campeonato argentino», dice Gabriel Kazes, que atiende en local de la zona de Abasto. «Está desparejo, hay días como hoy, que viene más gente porque la recaudación es jugosa y hay otros que no juega nadie. Tampoco se sabe mucho, no hay conocimiento de que se implementaron estas jugadas diarias», agrega.

El Prode de Mercado Pago superó los 2 millones de participantes.

Se llaman «eventos» de cuatro partidos diarios y cuesta $2.000 cada boleta. Sólo gana quien acierta los resultados exactos. «Es difícil, pero por dos lucas vale la pena ilusionarse. Lo que pasa que como nunca antes hay montón de aplicaciones con distintos tipos de prode y la gente prefiere agarrar el teléfono, bajarse la app y jugar. También me enteré que está lleno de grupos familiares y de amigos que juegan de manera particular, entonces ya en la agencia dejamos de ser la única opción. Más bien somos la alternativa descartable», expresa Kazes.

Como nunca antes, creció el número de aplicaciones en las que se puede jugar al prode silenciosamente. Una de las más buscadas es Albiceleste APP, la plataforma de entretenimiento interactiva y el Prode oficial de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), que permite a los hinchas hacer predicciones de partidos, competir en torneos y ganar premios oficiales, como camisetas firmadas y experiencias exclusiva. También son utilizadas Master Prode, ProdeCa, Prodefy, Fixture Mundial y la polémica y popular de Mercado Pago, que fue acusada de operar como casa de apuestas sin habilitación.

Entre las app mencionadas hay alrededor de 3,5 millones de personas participando de algún prode digital, sin mencionar a aquellos que juegan en ámbitos laborales o familiares. Sólo la app de Mercado Pago supera los dos millones, mientras que Master Prode ronda los 400 mil usuarios, ProdeCA entre 200 y 300 mil, y Prodefy oscila los 200 mil.

«Es una locura lo que se está viviendo con el Mundial y cómo se incrementó el numero de dispositivos para apostar respecto del anterior, en Qatar 2022. Si bien el Prode tiene carácter lúdico y puede resultar un desafío familiar o entre amigos, o una competencia para ver quién es el que más sabe, ojo, porque esa presunta inocencia puede cambiar y resultar un disparador y ser el factor que despierte algo latente. La ludopatía es una adicción multicausal que puede aparecer por distintas razones», analiza Débora Blanca, psicóloga especializada en ludopatía.

«Tranquilamente, el Prode, que a priori es más inocente, más amateur y que se juega con familiares y amigos, puede ser el inicio de algo más grave. Muchos juegan haciendo pronósticos deportivos apostando dinero porque tienen carencias, necesidades y deudas, y este juego se traduce en esperanza e ilusión para tapar parches, lo que puede ser una trampa que te lleve a una rueda de la que no puedas salir», advierte Blanca.

Especialista en tecnoadicciones, Blanca subraya: «Estamos viviendo una época en la que impera el patrón de ganar plata rápido y con poco esfuerzo. Ese atajo gobierna en los menores de edad, que ven con malos ojos invertir tiempo para estudiar y formarse. En ellos prima la aceleración, ganar dinero como sea sin medir consecuencias. Desde que empezó este Mundial, recibí muchas llamadas de madres que no saben cómo hacer para frenar y sacar a sus hijos de diferentes tipos de apuestas».

Andrea, en tanto, es escritora y decidió frisar las letras por un tiempo para zambullirse en el fútbol, una de sus pasiones y, por supuesto, al imponente prode familiar. «Nosotros somos veinte entre hijos, primos y sobrinos y estamos a full con la app de Prode Master. de familia jugando a un prode en una app: prode master, chicos y grandes, hoy establecimos el premio. El que sale último tiene que cocinarle a toda la familia, y para el ganador una camiseta de la Selección, original pero la azul, que compramos entre todos los que venimos atrás», dice.

Andrea -que juega con sus compañeros de trabajo- cuenta que toda la familia se transforma y vive cada partido con «una intensidad insoportable». Comparte, entre risas, que «es el tema recurrente, comentamos todo, cada jugada dudosa, cada gol y hasta se han gritado goles como el de Inglaterra del otro día y celebrado en el WhatsApp, con lo cual se decidió no festejar más goles ajenos en el chat común, que dicho sea de paso está prohibido hablar de otra cosa que no sea el Mundial».

Andrea también sorprende con la organización familiar: «Como dije, el último de la tabla tiene que cocinar para el resto de los parientes, no vale ir a un restorán y debe organizar en qué casa se hará la comida. En caso de ser un menor el perdedor, se tienen que hacer cargo los padres.

Y cierra: «Un datito más, en la familia tenemos un ingeniero en sistemas, así que él desarrolló una app para que tengamos los horarios de todos los partidos a mano, en el desktop del celu».

AA

Redacción

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