Las “Ruinas” de Santa Ana, 366 años de rica historia (casi virgen) por descubrir

Ezequiel Miño y Horacio Grondona, enviados especiales 

Antes del ingreso al casco urbano de esta ciudad, se encuentra un tesoro que para muchos pasa desapercibido. Llena de historia de nuestros antepasados, rodeada de monte nativo y con una invitación a conocer, vivir y ser parte de ella, la Misión Jesuítica de Santa Ana nos abre sus puertas para contarnos lo que comenzó hace 366 años y todavía sigue en pie.

Temprano por la mañana, nos agarra un día muy frío y con niebla. Salimos de Posadas, ruta nacional 12 mediante, hasta llegar al Peaje de Santa Ana. Allí nos reciben Manuel, Alejandro y José con la clásica y rica chipa de Santa Ana, muy conocida regionalmente y que te obliga a hacer una parada para conocer un poquito de su historia. Manuel hace 20 años trabaja de chipero, lleva el oficio en la sangre: “Siempre se vende, se trabaja”, dice mientras calienta sus manos con un mate en medio para aplacar el frío. A pesar del costo de producir, con más de 80 trabajadores en el rubro y distribuidos en cinco fábricas, la calidad se mantiene. La probamos y no hay dudas.

Con mate y chipa en manos, continuamos camino hacia nuestro primer destino. Seguimos por la ruta 12 casi 4 kilómetros, a pesar de la falta de cartel señalético y un GPS que te indica seguir hasta la YPF y después volver por la colectora, el ingreso está a la derecha de la yerbatera CBSé. Un camino asfaltado de unos 800 metros, rodeado de verde, nos deposita en la entrada al Conjunto Jesuítico o Misión Jesuítica Guaraní de Santa Ana. Cerca, pero a su vez lejos del barullo de los vehículos, el monte espeso y el sonido de los pájaros nos reciben. Paolo, el cuidador, nos da la mano y nos invita a pasar. En la boletería, Cristina nos saluda con amabilidad y, a los pocos minutos, el guía del lugar, Evelio, más conocido como “Yiyo” nos da la cordial bienvenida y nos hace una pequeña introducción de todo lo que vamos a ver.

Las mal llamadas “ruinas” de Santa Ana (más bien son reducciones), se conservan en estado natural, a diferencia de otros conjuntos jesuíticos misioneros donde se restauraron varios sectores. “Tienen trabajos de mantenimiento, limpieza y de consolidación de muros para evitar su derrumbe”, confiesa “Yiyo”.

Esta misión jesuítica cuenta con una historia rica: fue fundada en el año 1660 por sacerdotes de la Iglesia Católica, que seguían órdenes de la Corona española y del Vaticano, pero fue atacada, saqueada, incendiada y destruida en 1817.

Luego de más de 80 años, en los 1900, tras el abandono y el avance de la selva que hicieron su parte para dejar el sitio convertido en “ruinas”, llegó el turno de repoblar el lugar. Inmigrantes europeos y criollos formaron parte de la repoblación de la zona, donde se instalaron colonias agrícolas. En 1969 fue declarada Monumento y Lugar Histórico Provincial, Monumento Histórico Nacional en 1983 con la vuelta de la democracia y Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en 1984.

“Yiyo”, apasionado de su trabajo y guía hace 20 años en el lugar, nos cuenta con lujo de detalles que se trata de un centro urbano de los tantos que se instalaron en la región, que contaba con “características clásicas” del pueblo jesuítico guaraní: un ingreso que daba de frente a una gran plaza en el centro, más atrás, una imponente iglesia con muros de ocho metros de altura y unas “escalinatas semicirculares únicas en su tipo y solo existen en Santa Ana”, nos cuenta. También estaban las viviendas de los guaraníes, una escuela con educación primaria y talleres de oficio para los de secundaria, el claustro donde vivían los sacerdotes, el cementerio y el cotiguazú (casa grande para viudas, mujeres solteras y huérfanos).

La Misión Jesuítica de Santa Ana es uno de los 30 pueblos que fueron evangelizados en la región y que quedaron separados por la frontera. La mayoría se encuentra en la provincia de Misiones, un total de 15, siendo las de San Ignacio y Loreto, sobre la ruta 12, y Santa María la Mayor, hacia la ruta costera 2, las que más historia recopilada tienen.

En este marco, “Yiyo” recomendó visitar, con tiempo, a todas, ya que en cada una de ellas se encuentra una pieza del rompecabezas que son los Conjuntos Jesuíticos Guaraníes en Misiones y que cuentan una parte importante de la historia de los pueblos que habitaron nuestra tierra.

La necesidad de ser conocidos y seguir con su descubrimiento

La Misión Jesuítica de Santa Ana es de las menos conocidas en la tierra colorada, pero no porque no tenga nada que ofrecer. A veces, se le atribuye a la falta de señalización y cartelería para llegar, a pesar de que se encuentra a escasos metros de la ruta 12, otra es la promoción. Hace un tiempo, los Conjuntos Jesuíticos Guaraníes están siendo visibilizados y cada vez más personas, contingentes educativos y de turistas de todas partes del mundo la están conociendo. “Yiyo” cuenta que su manera de visibilizar este destino cultural, religioso, turístico y arquitectónico es a través de las personas que llegan al lugar y se nutren de la historia.

A su vez, explica que lo que se ve es muy poco de lo que falta por descubrir. El lugar está cubierto por monte nativo, rodeado de predios privados o bajo capas de sedimento.

El contexto económico actual, la falta de interés científico o de recursos para realizar el importante trabajo de arqueología, de historia, de arquitectura, dificulta el sostenimiento de los restos de historia que están esparcidos por todo el predio y que con el avance del tiempo se van deteriorando, ocultando los secretos de los pueblos jesuitas cada vez más.

Horarios, días y precios

La Misión Jesuítica o Conjunto Jesuítico Guaraní de Santa Ana está abierto de lunes a lunes de 7.30 a 18.30 horas en otoño/invierno, mientras que en primavera/verano se extienden los horarios, de 7 a 19 hs.

La tarifa para residentes misioneros es de $3.500, residentes argentinos $8.000, entrada general (extranjeros) $19.000. Jubilados abonan $5.000 y estudiantes nacionales $6.000. Delegaciones estudiantiles y reservas grupales se solicitan al correo electrónico: [email protected].

Lo destacado: el ticket abonado tiene validez para visitar gratis, una vez por sitio, cualquiera de los otros Conjuntos Jesuíticos Guaraníes: ya sea San Ignacio Miní, Nuestra Señora de Loreto o Santa María la Mayor, por un período de 15 días.

Se encuentra prohibido el ingreso con animales, también fumar, y se solicita silencio y calma.

Cómo llegar

Desde el Peaje de Santa Ana por la ruta nacional 12, son 3,8 kilómetros y se debe doblar a la derecha, donde está CBSé. Estar atentos porque no está señalizado y el GPS marca erróneamente seguir hasta la YPF y bajar por colectora. Se debe doblar al costado de la yerbatera. Son 800 metros por un camino asfaltado hasta llegar al estacionamientos del Conjunto Jesuítico Guaraní de Santa Ana.

Redacción

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