J Rei y la lección que le dejó el momento más difícil de su vida, junto a su novia María Becerra: “No me preparo para la muerte”

Julián Reininger, conocido artísticamente como J Rei, llega a las oficinas de Dale Play vestido con una campera puffer beige, un pantalón cargo y una visera de estética militar en tonos verde oliva. La paleta, inspirada en la indumentaria táctica, hace un año pasó a formar parte de su identidad. No responde a una tendencia. Es la expresión más visible de Turrotáctico, el concepto que bautiza su último álbum y que también resume la filosofía con la que hoy atraviesa la vida: estar preparado, cuidar a los suyos y construir antes que destruir. Así lo explica el novio de María Becerra, que estuvo en los momentos de salud más difíciles de la cantante y en los más dolorosos de la pareja.

Hasta hace poco, la ropa nunca había sido un mensaje para él. En una escena donde el trap, el rap y el reggaetón suelen traducir los primeros millones ganados en cadenas de oro tan pesadas que casi hay que sostenerlas con las dos manos, conjuntos de diseñador extravagantes y autos de alta gama, J Rei eligió no definirse con toda esa pinta.

Desde sus primeros videoclips apareció con remeras negras lisas, jeans, chombas o alguna campera deportiva. Incluso cuando Pininfarina lo convirtió en una de las revelaciones de la música urbana, le dio sus primeros 100 dólares y llegaron las colaboraciones con Duki, Quevedo y Ecko, siguió mostrandose prácticamente igual que el pibe que había empezado a grabar canciones con su celular.

«Yo siempre pienso: ¿qué haría Julián hace diez años? ¿Qué respondería? ¿Cómo trataría a una persona? Uno viene del barrio, de ciertos valores, de cierta educación. Cuando te chocan de golpe el dinero, las posibilidades y los lugares nuevos es muy fácil cambiar. Yo trato de no hacerlo«, le dice a Clarín.

Julián Reininger, mucho más conocido como J Rei. Foto: Emmanuel Fernández

Antes de la fama, el barrio

Antes de que la música le cambiara la vida fue barbero. Armó una barbería en el garage de la casa familiar cuando todavía iba al secundario y cobraba 10 pesos el corte de pelo y 15 si incluía la barba. Mientras tanto, vendía perfumes que compraba en Avellaneda, ofrecía repuestos de autos por Facebook -rubro que compartía con su papá- y hasta trabajó como repartidor. Todos los rubros los ponía en práctica para progresar y tener lo suyo.

Cuando tenía ocho años, sus padres se separaron y pasó gran parte de su infancia viviendo en Zona Oeste con su papá, mecánico, y con su abuelo Piti, profesor de música, quien lo llevaba a cantar a peñas folclóricas desde los 13 años, una experiencia que más tarde desembocó en las plazas del barrio, las rondas de freestyle y las primeras canciones propias que marcaron el inicio de su camino artístico.

Julián junto a su abuelo Piti, quien lo llevó a cantar a peñas folclóricas cuando apenas tenía 13 años. Foto: Instagra, J Rei

«Mi mayor inversión fue la constancia», resume a sus 28 años. «Yo quería ser barbero y le dedicaba todos los días. Quería cambiar una moto y trabajaba para lograrlo. Siempre fui constante. Si hoy una canción está explotando, trabajo mucho. Y si no está explotando, también trabajo mucho. Vivo de lo que amo y amo lo que vivo

La mayoría de los videos de J Rei intentan reflejar al oeste bonaerense, con cotidianidades como parrillas improvisadas en la vereda porque adentro de la casa no entra toda la familia, motos 110 usadas para repartir pedidos porque consumen menos combustible, talleres mecánicos, metalúrgicas, botellas cortadas para usarlas de vasos, conjuntos deportivos y amigos reunidos en una esquina. No hay escenografía pensada para parecer de barrio. Es, simplemente, la vida que también conoce.

«Julián, con un poquito, haría un video con una motito en su barrio y con su gente. Si tenés un poco más, tratá de potenciar eso, no de modificar quién sos. Yo quiero mostrarme como soy«, explica.

Su manera de mirar el barrio tampoco cae en el discurso romántico. Habla del trabajo, de las oportunidades, pero también de los riesgos. De las motos robadas que le ofrecían comprar para arreglar la propia, de la droga, de las decisiones cotidianas que terminan definiendo un rumbo.

«Siempre entendí que había que ir por el bien. Sé lo que cuesta ganarse un peso cuando trabajaste desde chico. No iba a comprar una moto robada para arreglar la mía sabiendo que a otro laburante se la habían sacado.»

J Rei comenzó a ser conocido tras sacar la canción

Salir de Morón -para mudarse a un barrio privado en Ezeiza- también le cambió la perspectiva. Recuerda que cuando empezó a ir seguido a Capital Federal le sorprendía que en su barrio todavía había que caminar hasta el almacén para comprar algo de comer, mientras que en la ciudad un pedido llegaba a la puerta del estudio en pocos minutos.

«Ahí entendí la velocidad con la que pueden pasar las cosas cuando salís de tu realidad. Después volvés al barrio y seguís viendo a la misma gente en la misma esquina. Yo también estuve ahí. La diferencia es que no me quedé.» agradece.

Sin embargo, nunca renegó de ese origen. Al contrario. Cada vez que vuelve siente que entiende un poco más de dónde salió. «Cuando volvés valorás todo mucho más. Mirás para atrás y decís: desde acá también podía crecer algo.«

El mundo táctico

Esa necesidad de conservar intacta la identidad es la que terminó dando origen a TurroTáctico. Más que un disco, para él traduce el estilo de vida que elige hoy.

«Me di cuenta de que tenía un montón de cosas para decir que no estaban en mis canciones. La gente me conocía en una entrevista y me decía: ‘No sabía que eras tan profundo’. Entonces pensé: ¿por qué tengo que esperar a que alguien me conozca para mostrar quién soy?«

La respuesta fue construir un concepto donde la ropa táctica es apenas la superficie. Detrás aparecen la preparación física, la salud mental, el cuidado del otro, la naturaleza, la supervivencia y una comunidad que se ayuda entre sí.

«No me preparo para la muerte. Me preparo para la vida. Quiero estar listo para ayudar a alguien, cuidar a mi familia, saber hacer un RCP, tener un botiquín, resolver problemas. Estar táctico es estar presente«.

La filosofía de la supervivencia

Mientras habla, señala un puff gris ubicado en la misma habitación donde se da esta entrevista. En ese mismo lugar, cuenta, estaba sentado el día que tuvo que salir corriendo tras recibir una de las noticias más difíciles de su vida.

El nuevo J Rei después de los duelos que comparte con Maria Becerra. Foto: Emmanuel Fernández

En septiembre de 2024, su novia, María Becerra, atravesó un embarazo ectópico que requirió una intervención de urgencia. Meses después, en abril de 2025, la pareja volvió a enfrentar una nueva pérdida gestacional en una situación crítica que puso en riesgo la vida de la cantante.

«Cuando Mari entró al quirófano sentí que podía volverme loco. Ahí entendí cómo una persona puede perder la cabeza de un momento para otro

Después vino el silencio, el duelo y el tiempo compartido lejos de lo público. «Nos encerramos a abrazarnos durante meses. Ahí entendés que uno no cura los dolores, aprende a convivir con ellos. Lo importante es que esa mochila pese cada vez menos.»

J Rei junto a Maria Becerra. Foto: Instagram J Rei

Para J Rei, aquel episodio marcó un antes y un después en su vida. Lo menciona como una experiencia límite que lo obligó a reordenar prioridades y que, según reconoce, terminó moldeando a la persona que es hoy.

Dejó de fumar marihuana hace más de un año, empezó a entrenar con más disciplina para estar saludable, realizó un curso de RCP y comenzó a llevar un botiquín de emergencias a todos lados. «Ese día entendí que necesitaba estar más preparado«, explica.

Esa experiencia también cambió su escala de prioridades. «Hoy no me importa si mi música es la más escuchada del mundo. Me importa que ella esté viva. Que podamos levantarnos, tomar unos mates, salir a caminar con nuestros perros. Empezás a valorar un vaso de agua, una charla, el tiempo», reflexiona.

Y esa vivencia también atraviesa las canciones que prepara para la próxima etapa musical, con un disco mucho más emocional que escribió casi como una terapia después de todo lo vivido.

En paralelo a su carrera artística creó una comunidad en redes sociales bajo el lema «Con poco hacemos mucho», donde comparte contenidos vinculados a la supervivencia, los viajes, la construcción y la vida al aire libre. Allí se lo puede ver cocinando en medio de una montaña, pescando, fabricando una parrilla con hierros recuperados o participando de travesías en la naturaleza junto a grupos especializados.

Cada vez que la fama, el dinero o el reconocimiento amenazan con moverle el eje, vuelve a hacerse la misma pregunta. «¿Qué haría Julián hace diez años?» Y, por ahora, la respuesta sigue siendo la misma.

Redacción

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