El pasado martes 9 de junio, se desarrollaron las elecciones de gobierno de la Universidad Nacional de Cuyo y, en simultáneo, les estudiantes votamos para la FUCuyo –máximo órgano de representación y organización del movimiento estudiantil de la provincia, que nuclea a la UNCuyo, la UTN y el Balseiro–.
Con una elección histórica, Desde Abajo – Frente de Izquierda obtuvo la Secretaría de Relaciones Obrero-Estudiantiles de la FUCuyo. El resultado expresa el crecimiento de una referencia que se construyó al calor de las luchas estudiantiles, por el agua y contra el ajuste, que lleva como banderas la independencia de las autoridades y la autoorganización desde abajo para enfrentar decididamente a los poderosos.
Una secretaría de lxs que luchan
La lista Desde Abajo-Frente de Izquierda realizó una elección histórica: obtuvo más del 11,7% de los votos en la general, conquistó la Secretaría de Relaciones Obrero-Estudiantiles dentro de la FUCuyo y alcanzó, con el 23,41%, el tercer Parlafuc en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Y con muy buenos resultados en la Facultad de Filosofía y Letras (22,15% ), la Facultad de Artes y Diseño (19,35%), la Facultad de Derecho (10,97% ), la Facultad de Ciencias Agrarias (14,06%), la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (10,59%) y en la UTN (8,65%).
La pelea por la autoorganización, que venimos dando junto a la Asamblea Interfacultades desde el 2023, y la ampliación de la influencia de la izquierda para enfrentar las políticas de saqueo de Cornejo y Milei, fueron factores clave para alcanzar estos resultados y tener una voz dentro de este espacio. Con una campaña a pulmón de nuestras agrupaciones –La Izquierda al Frente y Pan y Rosas del PTS, en frente con La Marea del MST– y el aporte fundamental de compañeres independientes, nos enfrentamos a los enormes aparatos burocráticos de la Franja Morada y del peronismo universitario reunido en La Central, quienes co-dirigen desde hace años la Federación Universitaria de Cuyo y los centros de estudiantes.
Su política de subordinación a las autoridades universitarias y a los partidos del régimen mantiene nuestras herramientas de organización como cáscaras vacías. Con la pasividad como bandera, fueron cómplices del ajuste de Alberto Fernández y Massa y continúan siéndolo frente a un gobierno de ultraderecha como el de Javier Milei. Aún en la crisis presupuestaria histórica que atraviesa la universidad, garantizan la pasividad: no convocan a asambleas y, cuando salen a la calle, se olvidan de su juventud y hacen cumplir el código contravencional de Cornejo.
Pese a esto, el movimiento estudiantil salió masivamente a las calles en cuatro oportunidades en todo el país en defensa de la Ley de Financiamiento Universitario y Mendoza no fue la excepción. Fuimos cientos les que nos movilizamos con la Asamblea Interfacultades, de forma independiente de las autoridades, y decidimos rebelarnos contra el desfile que habían acordado con Cornejo, quien finalmente respondió con una brutal represión.
Algo está cambiando en la UNCuyo
Mal acostumbradas a años de esta práctica política casi sin consecuencias, las agrupaciones del régimen pensaron que nada de lo que empezaba a surgir desde abajo iba a expresarse en las elecciones universitarias. Sin embargo, lo que se vio fue que la bronca contra el ajuste a nuestras condiciones de vida y a las universidades, contra la entrega de nuestros bienes comunes y contra la represión a quienes enfrentan estas políticas también encontró una expresión en el ámbito electoral.
La universidad que muchos militan para que sea una isla completamente desconectada de la realidad –contra lo que luchamos todos los días desde La Izquierda al Frente– actúa como una caja de resonancia de lo que ocurre en la política provincial y nacional. Que el Frente Plural, apoyado por las agrupaciones estudiantiles del peronismo y la Franja Morada, haya perdido el decanato de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales y que el gobernador Alfredo Cornejo haya tenido que huir como un ladrón de la casa de estudios que lo vio nacer – ya que trabajadores y estudiantes le cantaron en la cara que el agua de Mendoza no se negocia y que la Universidad es de lxs trabajadores– expresa que algo está cambiando.
En un escenario de crisis aguda y caída de la imagen del gobierno nacional –con salarios que no alcanzan, una reforma laboral esclavista que ataca al conjunto de lxs trabajadores y un avance extractivista sobre nuestros bienes comunes naturales–, sobresale la izquierda referenciada en Myriam Bregman como una alternativa política para amplios sectores que están cansados de esta situación y buscan algo nuevo. En Mendoza, en particular, la importante lucha desplegada contra el Proyecto Minero San Jorge ha marcado intensamente las subjetividades políticas de la juventud y otros sectores que ya no se quieren moderar.
¿Cuáles son nuestros desafíos?
Con este impulso, seguimos planteando que es necesaria una rebelión universitaria que obligue al gobierno a cumplir con la Ley de Financiamiento Universitario. Les docentes llevan meses de paro sin respuestas y los rectores negocian por detrás para entregar la Ley. Por eso, la voz de la izquierda y la autoorganización en las universidades tiene que ampliarse.
Es un importante punto de partida que quienes estuvimos en las calles desde el primer momento contra la megamineria, les que organizamos festivales fuera de las comisarías para exigir la libertad de los presos políticos, les que estuvimos junto a los trabajadores del Hospital Central, el Notti y el Lagomaggiore por salarios dignos, junto a la Fábrica Gonzalo, les judiciales y docentes de las escuelas, les que venimos poniendo el cuerpo frente a los palos de Cornejo, les que levantamos las banderas de la discapacidad, las pibas y el colectivo LGBTIQ+ hoy entremos a la FUCuyo ampliando nuestro espacio para organizarnos junto a cientos de compañeres en la perspectiva de fortalecer al movimiento estudiantil combativo para que, estudiantes y trabajadores en unidad, como en el Mendozazo, le pongamos punto final al plan de ajuste de Milei, Cornejo y sus cómplices.
Pero no solo peleamos por la educación pública: queremos invitar a quienes simpatizan con nuestras ideas a ser parte de los comités junto a Myriam Bregman, para poner en pie un Movimiento por un Partido de la Nueva Clase Trabajadora, que sea capaz de dar vuelta la historia y terminar con toda forma de explotación y opresión.
Sumate, el momento es ahora. Vos haces falta.

