Cuando la jueza que instruye la causa sobre la muerte de Isak Andic pidió a los Mossos que investigaran “la existencia de una tercera persona que directa o indirectamente participara en los hechos” y descubrimos que se refería a la terapeuta ecuatoriana que intentaba mejorar la relación con su hijo, la sorpresa fue morrocotuda. Una historia sobre dinero y peleas familiares de máximo nivel acababa de dar un giro importante.
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