Como en una piscina, las empresas cotizadas necesitan cierta hondura para nadar, que el agua se renueve de manera constante y una temperatura adecuada. Por eso suelen hablar de profundidad y liquidez al referirse a la bolsa mientras con el termómetro miden si se encuentran bien valoradas por los inversores. Son las condiciones idóneas para sacar el máximo provecho a la experiencia. Estos días, la bolsa están demostrando que no solo sirve para dar visibilidad a las compañías, sino también para facilitar el movimiento de accionistas y la financiación de las propias compañías al margen de los bancos tradicionales o del capital riesgo. Un impulso para nuevos proyectos y adquisiciones.
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