La selección dirigida por Gustavo Alfaro protagonizó una de las mayores sorpresas de la Copa del Mundo al dejar en el camino a la poderosa Alemania. Orlando Gill fue el gran héroe de la noche con una actuación memorable en la definición desde los doce pasos.
Paraguay escribió una de las páginas más importantes de su historia futbolística al eliminar a Alemania en los dieciseisavos de final del Mundial 2026. Luego de igualar 1-1 durante los 90 minutos reglamentarios y el tiempo suplementario, la Albirroja se impuso por 4-3 en la definición por penales y consiguió un lugar entre los 16 mejores seleccionados del certamen.
El conjunto conducido por Gustavo Alfaro afrontó el compromiso con personalidad, orden táctico y una enorme capacidad de resistencia frente a uno de los grandes candidatos al título. A pesar de que Alemania monopolizó gran parte de la posesión del balón, Paraguay supo aprovechar sus oportunidades y golpeó en el momento justo.
La apertura del marcador llegó sobre el cierre de la primera mitad gracias a Julio Enciso, quien culminó una buena acción colectiva para desatar la ilusión paraguaya. Sin embargo, apenas comenzado el complemento, Kai Havertz igualó el encuentro con un certero cabezazo y devolvió la tranquilidad al conjunto europeo.
A partir de allí, Alemania intentó imponer condiciones y buscó el triunfo durante el resto del partido, pero se encontró con una defensa paraguaya firme y con una actuación sobresaliente de Orlando Gill, quien respondió cada vez que fue exigido para sostener el empate.
Incluso en el tiempo suplementario se vivió uno de los momentos más polémicos del encuentro. Alemania llegó a convertir el que parecía ser el gol de la clasificación, pero la intervención del VAR determinó la anulación de la conquista por una infracción sobre el arquero paraguayo durante la jugada previa. La decisión generó debate, aunque permitió que la definición se trasladara a la tanda de penales.
Desde los doce pasos apareció la gran figura de la noche. Orlando Gill volvió a convertirse en protagonista al contener dos ejecuciones alemanas, mientras que la Albirroja mostró mayor eficacia en la definición. Finalmente, José Canale convirtió el disparo decisivo para sellar el 4-3 definitivo y desatar un festejo histórico para todo Paraguay.
La clasificación representa un enorme logro para el seleccionado sudamericano, que volvió a disputar una Copa del Mundo tras 16 años de ausencia y ahora se ilusiona con seguir haciendo historia. El equipo de Alfaro espera conocer a su próximo rival, que surgirá del cruce entre Francia y Suecia.
Además del valor deportivo de la victoria, el triunfo adquiere una dimensión especial por el peso del rival. Alemania, cuatro veces campeona del mundo, quedó eliminada mucho antes de lo esperado, mientras que Paraguay confirmó que el orden, la disciplina táctica y la convicción pueden equilibrar las diferencias frente a las grandes potencias del fútbol internacional.



