El grupo municipal de Esquerra en el Ayuntamiento de Barcelona ha registrado una proposición para que el Ayuntamiento impulse conjuntamente con la Generalitat y el Gobierno un “urgente plan de modernización” de los sistemas de seguridad del puerto de Barcelona ante el “aumento de la actividad del narcotráfico y sus efectos sobre la ciudad”.
La iniciativa llega después de los últimos episodios graves de violencia registrados en Barcelona, entre ellos el tiroteo de este viernes en el parque del Pegaso, donde ha fallecido un menor de 15 años, así como los incidentes ocurridos recientemente en las calles Balmes y en el barrio de la Marina, vinculados al narcotráfico.
Para los republicanos, estos episodios evidencian que “la lucha contra las redes criminales” no puede limitarse a los barrios donde se distribuye la droga, sino que hay que actuar también sobre “la principal puerta de entrada de la cocaína en la ciudad”.
“No podemos seguir combatiendo las consecuencias del narcotráfico en los barrios mientras dejamos desprotegida a una de las principales puertas de entrada de la droga en Europa. La mejor política de seguridad es impedir que la cocaína entre en el puerto de Barcelona”, ha defendido la presidenta del grupo republicano en el Ayuntamiento, Elisenda Alamany.
Replicar el modelo de Rotterdam
Según datos de la Agencia de la Unión Europea sobre Drogas, el puerto de Barcelona es ya el quinto puerto europeo con mayor entrada de cocaína. ERC apunta que el endurecimiento de los controles en los puertos del norte de Europa, especialmente Rotterdam y Amberes, ha provocado que las organizaciones criminales desvíen cada vez más sus envíos hacia el Mediterráneo.
Por este motivo, el grupo republicano propone replicar en Barcelona el modelo desplegado en el puerto de Rotterdam, que ha “permitido reducir de forma significativa” la entrada de droga mediante la digitalización de los procesos logísticos, el uso de inteligencia artificial para analizar riesgos, el control reforzado de los trabajadores portuarios, así como los escáneres masivos de contenedores y la cooperación internacional con policías.
“Rotterdam ha demostrado que es posible pasar de ser la principal puerta de entrada de cocaína de Europa a reducir drásticamente las incautaciones gracias a la tecnología, la coordinación policial y el control interno. Barcelona no puede esperar que el problema sea aún mayor para actuar”, ha concluido Alamany.



