Un mes después de anunciar que se eliminarán las bicicletas privadas compartidas -son cerca de 3.000 y dejarán de estar operativas el 1 de enero del 2027- Jaume Collboni ha avanzado este jueves su deseo de que el Bicing crezca un 50% en el próximo mandato, hasta las 12.000 bicicletas. La bicicleta pública, que nació de la mano de Jordi Hereu (que fue concejal de Movilidad antes de comandar la ciudad) en marzo del 2007, ofrece hoy a sus 170.000 abonados 5.000 bicis eléctricas y 3.000 mecánicas.
Collboni ha pasado este viernes por el estudio 1 de RAC1 en plena fiebre local por el Tour de Francia, cuyos 23 equipos desfilaron el jueves por la avenida Gaudí en una nueva puesta de largo mundial de la Sagrada Família. El alcalde, acompañado de ciclistas como Miguel Induráin, Melcior Mauri o Roberto Heras, pero también del conseller de Deportes, Berni Álvarez, y de su concejal del ramo, David Escudé, realizó el recorrido entre Sant Pau y el templo de Gaudí precisamente a lomos de un Bicing eléctrico.

Lo de incrementar el servicio del Bicing es, por ahora, una promesa electoral, puesto que es algo, ha concretado Collboni, que debería suceder en el próximo mandato. Será después de verano, cuando dará comienzo la larguísima precampaña de las elecciones del 23 de mayo del 2027, cuando el PSC presentará su plan para la bicicleta, que incluirá, además del crecimiento del Bicing, un nuevo programa de carriles bici. Sobre lo ejecutado en este mandato (poca cosa, no llega a 10 kilómetros de nuevos viales pedaleables), el líder socialista ha argumentado que se han priorizado obras de mantenimiento y renovación de la vía pública “que no se habían hecho en los últimos 10 años”.
Sostenibilidad
El alcalde argumenta que el escaso avance en carriles bici se explica por la necesidad de ejecutar obras pendientes de mantenimiento en la vía pública
Ha avanzado Collboni que, a pesar de la presión social en determinados barrios, se mantendrá firme en el mantenimiento de toda la red ciclista. En la retina, las quejas por el carril bici de la Via Augusta que ha quitado un 33% de espacio para el vehículo privado en una de las entradas metropolitanas a la capital catalana. Lo que sí se eliminará es el servicio de ‘sharing’ de bicicletas, una licitación municipal que vence en enero y que no se prorrogará. El alcalde ha explicado que el 90% de los usuarios de la bici privada compartida son turistas y que el nivel de incivismo es muy elevado. “El nivel de denuncias es inasumible, la Guardia Urbana tiene que estar para otras cosas”.
Como alternativa, Collboni ha avanzado su deseo de “promover las empresas de alquiler de bicicletas que tienen un registro y un control y que garantizan que las bicis siempre vuelven a un local cerrado”. Ahí se encontrará de frente a Esquerra, cuya líder incluyó estos negocios en la lista de comercios indeseables para Barcelona.



