Los cuartos de final entre Noruega e Inglaterra en el Hard Rock Stadium de Miami tuvo su momento más polémico a los 57 minutos del segundo tiempo.
Con el marcador 1-1, los nórdicos enviaron la pelota al fondo de la red tras un tiro de esquina y los hinchas festejaron, pero el VAR llamó al árbitro Clément Turpin, quien revisó la jugada y anuló el tanto: Erling Haaland había empujado a su marcador directo antes de que la pelota estuviera en movimiento. Hasta ahí, todo familiar. Lo que sorprendió a jugadores, técnicos y espectadores fue la resolución: en lugar de un tiro libre para los ingleses, el juez ordenó repetir el córner. Una nueva normativa de la FIFA en plena acción.
La infracción que desató la controversia del segundo tiempo ocurrió antes de que el ejecutor lanzara el córner, ya que Haaland empujó con fuerza a su marcador, lo tumbó sobre el césped y lo dejó fuera de carrera en la disputa por la posición en el área chica. La pelota siguió, terminó en gol, y el VAR congeló todo para que Turpin revisara en el monitor de campo.
La resolución aplicó una de las modificaciones más profundas implementadas por la FIFA para este Mundial. Bajo la nueva normativa, si una infracción ocurre antes de que el balón esté en juego en un tiro de esquina, el gol no se convalida pero tampoco se cobra tiro libre indirecto a favor del equipo defensor: se repite el córner.
El objetivo es evitar que los forcejeos sistemáticos en el área terminen penalizando excesivamente a los equipos con la pérdida de posesión. Los cuerpos técnicos habían sido advertidos sobre esta directriz en los seminarios previos al torneo, aunque su aplicación en un partido de cuartos de final de un Mundial generó el debate que era previsible.
El partido también tuvo otras jugadas determinantes antes y después de la polémica. En el tiempo de descuento de la primera mitad, el VAR protagonizó otro momento clave al anular un gol de Harry Kane que habría significado el 2-1 para Inglaterra.
Más tarde, en los primeros 15 minutos del alargue, más precisamente a los nueve, la tecnología volvió a intervenir en el desarrollo del encuentro. Ya con el marcador 2-1 a favor de los Tres Leones, Djed Spence desbordó, guapeó dentro del área vikinga y en primera instancia Turpin cobró la pena máxima luego de que el lateral termine revolcado en el césped. No obstante, tras verlo en el monitor decidió volver tras sus pasos para anular el penal.
Fuente: TyC



