“Tenemos que tener memoria, pero esto es un partido de fútbol”, dijo el DT de la Selección Argentina, Lionel Scaloni, en la previa del partido con Inglaterra. Sin embargo, él, los jugadores y el pueblo todo sabían que no era simplemente un juego más. El tiempo pasó, la Scaloneta se impuso 2 a 1 en un match épico y, en pleno festejo, apareció el “trapo” que le dio sentido a todo: “Las Malvinas son Argentinas”. Así de simple y potente. Hecho en una tela blanca, a mano alzada y con la premura típica de la historia viva. Fútbol, memoria, compromiso y soberanía. Simplemente Argentina.
“Nos sorprendieron, nos alegraron la vida, nos hicieron llorar, nos hicieron volver a cuando teníamos 20 años y reivindicamos la soberanía”, le dijo a El1 el presidente del Centro de Veteranos de Guerra de La Matanza, Ramón Robles, sobre la bandera que desplegaron los jugadores.
Y agregó con emoción: “Lo que hicimos en estos 44 años no fue en vano, no fue al cuete. Sin dudas, prendió la semilla de la Malvinización”.
“Estos chicos no se olvidan del potrero, de donde salieron, siguen siendo argentinos jueguen donde juegan. Le dieron un empujón a la defensa de la soberanía”, enfatizó.
“Ojalá los senadores hoy no voten en contra del pueblo y que frenen la entrega del país. Si se vota a favor, la defensa de Malvinas habrá sido en vano”, subrayó Robles.
Más que una bandera
Héctor Ricardo Mastrulli, excombatiente que integra el Centro de Veteranos de La Matanza, en 1982 estaba cumpliendo con el Servicio Militar Obligatorio. Sin embargo, a los 60 días de haber comenzado, fue enviado a Malvinas. 44 años después, remarcó: “Aunque juguemos a las bolitas con los ingleses, siempre le queremos ganar”.




“Por más que le ganemos mil partidos nunca va a equilibrar lo que pasó en el ’82. Hay cosas que se tienen que arreglar diplomáticamente. Pero en el fútbol, yo les quiero ganar aunque sea medio a cero”, sumó.
Por último, además de contar que hace 44 años, el 15 de julio de 1982, los últimos soldados argentinos volvieron al territorio, sentenció: “Las Malvinas son argentinas, son de todos. Cuelguen los ‘trapos’ en donde sea, una puerta, una ventana. Que nuestra bandera no deje de flamear”.



