escenario
La Selección Nacional de Fútbol derrota a Nicaragua en la final y estalla júbilo nacional.
Especial para Prensa Libre
|

La copa Norceca fue una de las victorias deportivas más memorables de la historia del deporte nacional. (Foto Prensa Libre: Norceca)
Por Humberto Arias Tejada
Eran cerca de las 4 de la tarde en el estadio nacional de Tegucigalpa, cuando el árbitro Stewart de Jamaica pitó terminando el encuentro entre chapines y nicas, que al mostrar clara ventaja de 2 a O para los nuestros, automáticamente dio el título de campeones del III Torneo Norte, Centroamericano y del Caribe a los representantes de nuestro fútbol.
Lo que la afición chapina estuvo esperando durante tantos años, desde 1943 es preferible gozarlo en calidad de visitante, para los que lo elaboraron a lo largo de una campaña extraordinaria, invictos en 5 partidos, con un solitario gol en contra y 7 a favor.
Todos estamos de fiesta, celebrando algo que nadie creía posible antes de viajar a la capital catracha, y donde el escuadrón azul y blanco, tuvo en su contra una serie de obstáculos que salvar (clima, cancha, y especialmente, arbitrajes adversos).
Se jugó a ganar
Sabíamos que los primeros minutos iban a ser difíciles, ya que los nicas alentados por el público catracho iban a lanzarse a fondo buscando perforar la caseta de Nixon, que se mantuvo invicto en los 4 partidos en que actuó.
Rubén Amorín instruyó convenientemente a sus muchachos, con el fin de que empleando un sistema inteligente defensivo pudieran cortar los contragolpes nicas. Hurtarte, Grillo y Guayo cubriendo la media cancha, apoyados por Valdez, impusieron un planteamiento indescifrable.
Anota Peña
Iba media hora de juego, cuando avanzó Guatemala. Manuel Escopeta Recinos escapó por la derecha a toda velocidad, para filtrarse al área. Allí soltó el gatillo con shut bajo y fuerte. Contuvo parcialmente Mayorga lanzándose, y la bola quedó en los botines de Hugo Tin Tan Peña. Remató y 4 millones y medio de chapines saltaron de alegría: unos miles en Tegucigalpa y los demás en nuestra Guatelinda.
Tronó la Escopeta
Apenas habían pasado un par de minutos del gol de los guatemaltecos, cuando la jugada funcionó otra vez la fórmula. López Oliva sirvió largo a Peña, saliendo en falso el portero Mayorga. De pronto todos vimos corriendo desesperado al meta nica hacia su arco, acosado por Peña, quien tiró. La bola rebotó en el cuerpo de Mayorga para llegar a Recinos. Manuel hizo funcionar su escopeta calibre 12… y lo demás es ya historia. El gol sirvió para doblegar la resistencia de un equipo que no quería servir de escalera para las espiraciones chapinas. Pero dos goles en otros tantos minutos, sirven para destrozar al más aguerrido.
LECTURAS RELACIONADAS
Escribir la historia
Esta nota forma parte de la serie conmemorativa de nuestras bodas de diamante es un recorrido por noticias que marcaron la historia de Guatemala, con textos e imágenes originales de cada época, como un testimonio fehaciente de nuestra misión de servicio.



