De primero, arroz a la cubana, melón con jamón, verdura, gazpacho o ensalada. De segundo, bistec, salchichas, lenguado, huevos fritos con beicon o hamburguesa. Y de postre (se puede cambiar por café), helados, yogurt, flan o fruta. Dos semanas después del socavón de la zona alta, dos de los ocho edificios afectados han podido volver este martes a la normalidad tras el regreso escalonado del lunes. En uno de sus bajos ha reabierto el veterano restaurante Sant Gervasi, con ese menú a 13,90 euros, un precio ya muy difícil de ver en las pizarras de Barcelona. Para ellos, y para el resto de damnificados por el agujero abierto por la tuneladora de la L9, el Govern ha anunciado una batería de ayudas, tanto para los particulares como para los comercios y empresas de la zona cero.
La Generalitat no concreta demasiado en su anuncio de “medidas urgentes” que llegan 15 días después del tremendo susto. Pero sí avanza que se han dado instrucciones para autorizar transferencias desde el fondo de contingencias para financiar futuras indemnizaciones y ayudas que palien la situación de los particulares.

A lo que hay que añadir la ampliación de la Línea Emergències del Institut Català de Finances para hacer lo propio con comercios, empresas y restaurantes, sobre todo la pizzería Verona, que perdió los baños en el socavón de ocho metros de diámetro. Una vez tapado el boquete tocará rehacer el desaguisado. Hasta después de verano no podrá abrir.



