Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud cerebral es el estado de funcionamiento del cerebro en los ámbitos cognitivo, sensorial, socioemocional, conductual y motor, lo que permite a una persona desarrollar todo su potencial a lo largo de su vida, independientemente de la presencia o ausencia de trastornos. En el marco del Día Mundial del Cerebro que celebra cada 22 de julio, la Federación Mundial de Neurología fomenta la salud a través de la educación y la formación.
Diversos factores determinantes relacionados con la salud física, entornos saludables, seguridad, aprendizaje permanente y conexión social, como el acceso a servicios de calidad, influyen en el desarrollo, la adaptación y la respuesta del cerebro ante el estrés y la adversidad. Todos estos factores dan lugar a estrategias de promoción y prevención a lo largo de la vida.
No obstante, las afecciones que afectan al cerebro y al sistema nervioso en general surgen a lo largo de la vida y se caracterizan por alteraciones en el crecimiento cerebral, daños en la estructura cerebral o deterioro de su funcionamiento. Incluyen, por ejemplo, afecciones congénitas y del neurodesarrollo, así como trastornos neurológicos que se presentan a lo largo de la vida.
Como resultado, la atención sanitaria y social para estas afecciones requiere colaboraciones multisectoriales e interdisciplinarias con un enfoque holístico centrado en la persona, enfocado en la promoción, la prevención, el tratamiento, la atención y la rehabilitación, junto con la participación activa de las personas con experiencia vivida, sus familias y cuidadores.


Su función en el sistema nervioso central
El cerebro humano forma parte del sistema nervioso central. Si bien se interconecta con los demás sistemas y órganos del cuerpo, ocupa solo el dos por ciento del peso total del cuerpo. Estas conexiones que lo componen se realizan en base a energía electroquímica y nunca deja de trabajar, incluso cuando la persona está durmiendo. Para su buen funcionamiento, es fundamental tanto el oxígeno como la alimentación, que es de donde obtiene glucosa y, a su vez, aporta sustancias esenciales como vitaminas y minerales.
Aunque su principal función es mantener un estado óptimo del cuerpo humano, si hay fallas en el sistema nervioso, el cerebro presenta alteraciones y hasta diversas anomalías que se perciban, incluso, en el resto del organismo. Para cuidar el cerebro, se recomienda mantener una salud cerebral.

Entre las claves, se destaca dedicar 30 minutos al ejercicio, especialmente por la mañana, ya que mejora la memoria y el pensamiento al aumentar el flujo sanguíneo al cerebro. Además, una alimentación saludable favorece su funcionamiento, especialmente los alimentos ricos en ácidos grasos, omega-3 y vitaminas que se pueden encontrar en las frutas, las verduras, el pescado y las nueces.
El estrés crónico puede dañar las neuronas y afectar la memoria, por lo que técnicad como la meditación y el yoga, aunque sea durante cinco minutos, marcarán la diferencia. Asimismo, el sueño es fundamental para la memoria, y resulta esencial dormir entre siete y ocho horas para tener un cerebro saludable, al igual que ejercitar la mente con actividades como rompecabezas y el aprendizaje de nuevos idiomas, debido a las mejoras que representan a la función cognitiva.
Por último, el amor es una necesidad biológica vital para el bienestar de una persona tanto como el agua, la comida y el ejercicio, y pasar tiempo con seres queridos resulta más que beneficioso para la salud cerebral.



