Latitudes de espera helada

Por Flavia Tomaello, https://flaviatomaello.blog/, Instagram @flavia.tomaello

¿Escuchaste piezas musicales que guardan silencios larguísimos antes del estallido? Compases enteros de calma tensa que el oído apenas soporta, hasta que finalmente algo revienta en fortissimo y justifica toda la espera anterior. Los compositores lo saben, la quietud prolongada vuelve más brutal cualquier explosión sonora que llegue después. Algo parecido ocurre en ciertos paisajes, territorios que permanecen inmóviles durante décadas enteras, acumulando fuerzas bajo una superficie que parece dormida, hasta que un día toda esa energía contenida se libera de golpe y reescribe el mapa.

Svalbard guarda varios de esos silencios geológicos, y esta jornada del recorrido ártico de Swan Hellenic visita justamente uno de los más célebres.

Todo empieza en Vibebukta, ensenada situada entre Gustav Adolf Land y el frente helado de Bråsvellbreen, cuyo nombre honra al hidrógrafo Andreas Vibe. Desde sus aguas se aprecia una de las murallas de hielo más largas de todo el planeta, veinte millas náuticas continuas que separan esta bahía de otra ensenada vecina, Kervelbukta.

Bråsvellbreen desciende desde la cúpula glaciar Sørdomen, dentro del inmenso casquete Austfonna, en un trayecto de cuarenta y cinco kilómetros hasta fundirse con el océano. Durante décadas apenas se movió, o al menos eso creían los científicos que lo estudiaban desde lejos. Entre 1936 y 1938 esa calma terminó abruptamente, cuando el glaciar protagonizó el mayor avance repentino jamás documentado en cualquier punto del planeta, empujando su frente casi veinte kilómetros en apenas dos temporadas y proyectando una lengua de hielo de diez kilómetros mar adentro. Los geólogos calcularon que aquel arrebato cubrió alrededor de seiscientos kilómetros cuadrados de terreno previamente libre de hielo, cifra que todavía asombra a quienes estudian el comportamiento errático de los glaciares polares.

Austfonna, el casquete que sostiene semejante espectáculo, cubre ocho mil cien kilómetros cuadrados y figura entre los tres cuerpos de hielo continentales más extensos del mundo. Su acantilado helado se prolonga ciento ochenta kilómetros casi sin cortes, interrumpido apenas por diminutos afloramientos rocosos, cifra que lo convierte en el frente glaciar corrido más largo del hemisferio norte. Bråsvellbreen aporta trece por ciento de toda esa masa, y sus cascadas de deshielo figuran entre las imágenes más buscadas por quienes navegan estas aguas.

Ya entrada la noche polar, siempre iluminada por un sol que rehúsa esconderse en estas fechas, la embarcación arriba a Torellneset, promontorio situado en el extremo suroeste de Nordaustlandet, punto meridional preciso de Gustav Adolf Land, justo al sur del glaciar Vegafonna.

El apellido que corona ese cabo pertenece a Otto Martin Torell, naturalista sueco oriundo de Varberg, formado inicialmente para la medicina antes de volcarse por completo hacia la geología y la zoología. Hacia 1850, siendo apenas un joven investigador, aplicó la entonces polémica teoría de las glaciaciones de Louis Agassiz para explicar fósiles de moluscos árticos hallados en costas escandinavas, gesto pionero que anticipó buena parte de la glaciología moderna. Entre 1856 y 1859 recorrió formaciones glaciares en Suiza, Islandia, Spitsbergen y Groenlandia, saber que después volcó en una expedición propia por el estrecho de Hinlopen y el litoral septentrional de Nordaustlandet, exactamente la región donde hoy se despliega este itinerario.

Frente al cabo descansa además una de las colonias de morsas más concurridas de todo el archipiélago, animales enormes apilados sobre guijarros y arena, ajenos por completo al paso de embarcaciones, entregados a un letargo que también parece medirse en escala geológica.

Entre el compás de espera de un glaciar que tardó siglos en decidirse a moverse y el nombre de un científico que dedicó su vida a leer esas pausas heladas, esta tarde ártica termina componiendo su propio movimiento, breve entre tantos otros, dentro de una partitura que Svalbard sigue interpretando desde hace milenios.

Swan Hellenic organiza expediciones fieles a su promesa de descubrir lo que permanece habitualmente fuera de la vista.

Un trampolín cómodo hacia Europa es LEVEL,  aerolínea de largo radio que ofrece vuelos directos y sin escalas a Barcelona desde Buenos Aires, Lima y Santiago de Chile, además de algunos destinos en Estados Unidos. Ofrece una experiencia de viaje a precios atractivos y una propuesta diferencial y personalizada, para que cada persona elija la clase (Premium o Economy) y los servicios con los que desea viajar.


Discover more from LatamNoticias

Subscribe to get the latest posts sent to your email.

Redacción

Fuente: Leer artículo original

Indemnización millonaria: se infartó en el trabajo, en vez de una ambulancia llamaron un remís y quedó postrado

La Justicia de la provincia de Buenos Aires condenó a una Aseguradora de Riesgos del Trabajo (ART) a pagar...

La OPS y The Lancet proponen un cambio clave en la vacuna del Covid a tres años del fin de la pandemia

Dos hechos relevantes de salud pública ocurrieron casi en simultáneo en los últimos días, vinculados con la vacuna del...

Regalan oro: la estrategia de un pueblo para atraer visitantes en las vacaciones de invierno

En medio de la temporada de invierno, La Carolina, un pueblo serrano de San Luis, lanzó una particular campaña...
- Advertisement -spot_img

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí