Una de las referentes indiscutibles del arte pop argentino es, sin dudas, Marta Minujín. La artista ha realizado innumerables obras que han sido expuestas tanto en Argentina como en el exterior, y logró posicionarse entre los mejores artistas plásticos contemporáneos.
Por eso, la Secretaría de Cultura de la Nación distinguirá, el 13 de agosto, a Marta Minujín como Personalidad Emérita de la Cultura de la Nación, en reconocimiento a su trayectoria y a su producción artística. La artista es referente de los happenings, las instalaciones y las experiencias de participación masiva.
La medida distingue una carrera marcada por la experimentación, el arte efímero, las obras monumentales y la participación del público, elementos que atravesaron buena parte de sus creaciones desde sus primeros happenings en la década de 1960.



Los inicios de Minujín en el arte
Minujín nació el 30 de enero de 1943 en el barrio porteño de San Telmo. Desde muy joven su formación artística, pasó por distintas escuelas en las que estudió pintura, escultura y dibujo.
En 1961 obtuvo una beca del Fondo Nacional de las Artes que le permitió instalarse en París, donde entró en contacto con las nuevas corrientes artísticas y comenzó a trabajar con materiales como cajas de cartón y colchones. En 1963 realizó “La Destrucción”, uno de sus primeros grandes happenings, para el que convocó a otros artistas a intervenir sus obras antes de destruirlas con fuego y hachas.
De regreso en Buenos Aires, durante la década de 1960 desarrolló algunas de las experiencias que marcaron su trayectoria. Entre ellas estuvieron “Eróticos en Technicolor” y “¡Revuélquese y viva!”. En 1964 recibió el Premio Nacional Instituto Torcuato Di Tella y en 1966 obtuvo una beca de la Fundación Guggenheim, que le permitió vincularse con la vanguardia de Nueva York. Allí presentó en 1967 “Minuphone”, una cabina telefónica que incorporaba recursos tecnológicos y proponía la participación del público.



Arte, arte, arte
En 1979 levantó sobre la avenida 9 de Julio un obelisco de 30 metros recubierto por 30.000 panes dulces, que luego fueron distribuidos entre el público. En 1983 realizó “El Partenón de libros prohibidos” y dos años después realizó junto con Andy Warhol la foto-performance “El pago de la deuda externa”, en la que utilizó choclos como parte de la acción artística.
Minujín tuvo además una presencia central en la programación de vacaciones del Palacio Libertad. En julio de 2024 se instaló en la explanada “La escultura de los sueños”, una estructura inflable monumental de nueve metros de largo y 16 piezas que podía ser recorrida por el público. La propuesta combinaba colores, sonidos y un recorrido interior pensado como una experiencia inmersiva. En las vacaciones de invierno de 2025 regresó con “Golosina emocional”, una escultura inflable de 12 metros de largo formada por ambientes, que recibió a miles de visitantes.


Esta distinción se suma a las entregadas a referentes fundamentales de la cultura del país como Mirtha Legrand, Luis Brandoni, Lalo Schifrin, Alejandro Lerner, Aldo Sessa, Mauricio Wainrot, Eduardo Costantini, Moria Casán, Lía Jelín, Valeria Lynch y Mario Benzecry.



