Es difícil encontrar, por estos tiempos, un jugador que vista tanto tiempo una misma camiseta de fútbol. Y más en el Ascenso. Pero Rodrigo Dimotta es uno de esos casos excepcionales y, días atrás, cumplió 200 partidos en la Primera de Liniers.
Esta es la octava temporada de “Rodo” en la Topadora, ya que llegó a mediados de 2019 tras un paso por el Federal. “Es una alegría enorme. Jamás me imaginé vivir todo lo que me pasó en estos años. Detrás hay un sacrificio enorme, pero no solamente mío sino de mi familia, acompañándome, y de muchos compañeros que pasaron por los distintos planteles y que colaboraron para que llegue hasta acá. El fútbol es un deporte grupal y ellos son parte de esto”, expresó el lateral derecho en las redes sociales del club.
“Cuando llegué, estábamos en la Primera D, y después de algunos intentos y de perder una final durísima, nos supimos reponer y pudimos ascender a la C. Después de dos años en la categoría, logramos el ascenso a la Primera B y fue algo muy lindo también”, comentó quien muestra un sentido de pertenencia en cada frase que espeta.
Con la cinta bien puesta
“Fue algo impresionante lo que se vivió a través de los años, en crecimiento total, no solo en lo futbolístico sino también como en lo institucional. El club se terminó convirtiendo en mi segunda casa, quiero seguir viviendo cosas lindas y continuar aportando para que siga creciendo”, deseó.
Dimotta, de 28 años (nació el 26 de enero de 1998), es un ejemplo para sus compañeros y los pibes de inferiores que sueñan jugar con o como él. “Esto se logra solo con esfuerzo, sacrificio, dedicación y, todos los días, hay que brindarse un poquito más, porque a la corta o a la larga terminan dándose las cosas. Ojalá que podamos seguir consiguiendo objetivos con el club, porque la gente que lo rodea se lo merece”, manifestó el gran capitán.



