La isla de Cuba celebró este domingo su tradicional mitin por el aniversario del Asalto al Cuartel Moncada, una de las efemérides centrales del proceso revolucionario, marcado esta vez por la ausencia de Raúl Castro, de 95 años. El evento tuvo lugar en Pinar del Río, sede elegida por sus logros regionales, según anunció el dictador Miguel Díaz-Canel, quien presidió el acto y leyó un mensaje de felicitación enviado por Castro a los habitantes de la provincia.
Díaz-Canel no ofreció detalles sobre la causa de la ausencia de Raúl Castro, considerada inusual dado que no existen registros de faltas a esta ceremonia por parte del líder en al menos las últimas tres décadas. Las últimas apariciones públicas de Castro ocurrieron en junio, durante un acto en el Ministerio del Interior, y el 1 de mayo, durante la celebración del Día de los Trabajadores. Aunque Castro no ostenta cargos formales, su figura mantiene una presencia simbólica de peso en el país.
Cuba atraviesa uno de sus peores momentos en la relación con Estados Unidos, sumida en una crisis energética agravada por el “cerco” impuesto por el presidente norteamericano Donald Trump. Esta política, definida por Díaz-Canel como “máxima presión” y “asfixia económica”, ha tenido un impacto severo en todos los sectores de la isla.
El mandatario cubano denunció que “Cuba es víctima de un genocidio, fríamente calculado”, aludiendo a las restricciones estadounidenses que han intensificado los apagones —que superan las 20 horas diarias—, la reducción de jornadas laborales, la paralización de industrias y la escasez de agua, medicamentos y bienes básicos. Según Díaz-Canel, la situación responde a una estrategia para presionar un cambio de modelo económico y político desfavorable a los intereses cubanos.
El deterioro de la situación se ve reflejado en la salida de empresas extranjeras de la isla: cadenas hoteleras como Melía, procesadores de pago como Visa y Mastercard, aerolíneas como Air Canada y Air France, y mineras como Sherritt International han abandonado el mercado cubano.
La tensión bilateral se incrementó recientemente con la publicación de un informe del Departamento de Estado de Estados Unidos en el que se acusa a Cuba de liderar una red de espionaje e influencia en América Latina y contra Washington durante décadas. Díaz-Canel rechazó las acusaciones, señalando que “lanzan todos los días una amenaza contra la Revolución, y cada semana anuncian un nuevo castigo para empresas y funcionarios cubanos, incluso para quienes, sean cubanos o extranjeros, se atrevan a enviar un barco de petróleo o invertir en Cuba”.
En mayo, la Fiscalía estadounidense presentó cargos contra Raúl Castro por el derribo de dos avionetas en 1996. Al mismo tiempo, se informó que Castro ha sido señalado como uno de los negociadores en las conversaciones con Estados Unidos tras la imposición del cerco energético, aunque el contenido de esos diálogos permanece desconocido.

